Cachuy: una fiesta de fe

Fue a mediados del siglo XVIII, en lo alto del cerro agreste y escarpado de la provincia de Yauyos.  Según una antigua tradición nos cuenta que allí se apareció del Señor a Martín Barrios, un humilde labriego que cuidaba sus vacas.

 La imagen fue llevada a Putinza y colocada solemnemente en la Iglesia; pero en la noche la imagen regresó misteriosamente al lugar donde se había aparecido.

Y en Cachuy se construyó la primera capilla en honor al Señor de la Ascensión.

Desde entonces, por estas fechas Cachuy se viste de fiesta todos los años para recibir a miles de peregrinos que van llegando de todas partes.

Costa, sierra y selva se confunden en un abrazo de fervor y devoción a los pies del Señor.

La subida es dura y penosa, el caminar lento y fatigoso. Pero en todos hay una ilusión: Llegar al Santuario, ver al Señor.

Esto nos recuerda a todos:

Jesús ha subido al cielo, y nosotros también iremos algún día al cielo con El, si hacemos su voluntad.  Que esta peregrinación te sirva para reflexionar, para hacer de ti una persona mejor más fiel y entregado a Dios, siendo un católico coherente.

Cuando te cueste cumplir tus deberes, hacer el bien y vencer las tentaciones, acuérdate del cielo, de tu Padre Dios que te espera.

Esto no es una excursión

Es una peregrinación, es sacrificio y penitencia,

Es arrepentimiento de los pecados.

Es conversión a Dios.

Es confesión y comunión.

Es fe, devoción y fervor

Es vida cristiana.

 Lo más importante de esta peregrinación es: participar en la SANTA MISA, hacer una buena CONFESION y recibir la EUCARISTIA.

El verdadero SEÑOR, está en el cielo en la tierra y en todo lugar; en cachuy solo está su imagen que  requiere veneración y respeto.

 Que el Señor le bendiga y allá nos vemos.

Milagrosa imagen del SEÑOR DE CACHUY

 Peculiar y abnegada devoción a la imagen del Señor de Cachuy

Cachuy está situado a 3, 560 mts sobre el nivel del  mar. Pertenece al departamento de Lima. Provincia de Yauyos, distrito de Catahuasi. No es un lugar provisto ni siquiera de relativa comodidad. Está situado en la falda cuasi cumbre de un cerro abrupto. Allá el peregrino va, no con el objeto de pasar un momento de solaz, va guiado por su fe, unos a cumplir su misión cristiana, otros, por impetrar y recibir un beneficio del Señor. 

No existen hoteles, casas de hospedaje, ni ningún lugar adecuado para cobijarse. A pesar de todas estas incomodidades la afluencia del peregrinaje es tan grande que se cuentan por miles durante las festividades del Señor.

Muchos de estos peregrinos se cobijan en carpas y otros permanecen a la intemperie durante los tres días de fiesta.

Existen tres caminos para subir a Cachuy.  Uno va por Pampas; por esta vía el viajero tiene que escalar colinas inmensas para bajar a Cachuy. Otro va por Putinza, por la que se sube la inmensa cuesta empinada de “Chuco”.  Y el otro, es el que parte por Canchan, es el mas tendido y traficado por los peregrinos de la costa.

En el tránsito de estos caminos no se encuentra agua ni ningún otro auxilio, por ser laderas accidentadas y abruptas. A pesar de las dificultades del viaje y estadía en Cachuy el número de peregrinos aumenta cada año, no sólo por moradores de esta región, sino que concurren anualmente desde tierras muy lejanas para convertirse en fervorosos devotos del Señor. 

Convendría en el trayecto de los caminos la colocación de cruces a ciertas distancias, a modo de las catorce estaciones del Vía Crucis, para que el sufrimiento de los millares de peregrinos sea de mayores méritos.  El Señor, recibirá con mayor agrado, estos  tributos dolorosos, en memoria de su pasión, ya que no se duda, que los retorne con abundantes bendiciones.

 

A los pies de Jesús.- Los momentos más imponentes y grandiosos que viven los millares de peregrinos que acuden a la fiesta anual del Señor, son cuando reciben las bendiciones tradicionales de llegada y de despedida, se postran llenos de gozo como si hubiese ganado una victoria gloriosa, después de reñida batalla, para recibir la bendición del Señor y ofrecerle sus tributos mas fervorosos y filiales. Acuden todos alegres y entusiastas, puesto que para llegar a estos agrestes lugares han tenido que sufrir mil contrariedades, obstáculos que el enemigo del hombre los ha puesto; pero estos peregrinos llenos de fe luchan y vencen; por eso decimos que van gozosos como si hubieran ganado la más reñida batalla.

La bendición consiste en que el sacerdote levanta la pequeña imagen del Señor y bendice al enorme gentío que se encuentra de hinojos.

En la bendición de despedida, los peregrinos se postran con cierta tristeza que se dibuja en sus rostros castigados por la inclemencia del tiempo y fatigas del camino y sobre todo por el pensamiento que embarga a muchos de ellos, sobre su próxima peregrinación al santuario.

La tradicional historia y milagrosa aparición de la imagen del Señor de la Ascensión de Cachuy.-

Cachuy, en quechua significa: verde. En el lugar conocido con este nombre hay un manantial, que a causa de la humedad del terreno, las hierbas están siempre verdes; debido a esta circunstancia, seguramente los antiguos llamaron a este paraje con el nombre indicado.

El pueblo de Cachuy, pertenece a la parroquia Santa María de Catahuasi, la cuál está a cargo de las madres misioneras de Jesús Verbo y Víctima.

La aparición de la imagen.- Cuenta la tradición que en los tiempos remotos, Martín Barrios, humilde pastor, natural de Laraos, según unos y según otros de Huantán, apacentaba su ganado vacuno en un pastizal de la jurisdicción de Putinza, colindante con el de Tupe; su humilde choza se levantaba en “pampa de chuco”, distante 5 km. del actual pueblo de Cachuy.

 Un buen día próximo a la festividad de San Lorenzo, patrón del pueblo de Putinza, se le extraviaron sus vacas. Habiendo ido a buscarlas, llegó a una pampita pedregosa llena de maleza y espinas, junto a unos pedregales vio una figura humana, que pareció ser la de un niño, vestido con una túnica blanca; sorprendido por tan extraño hallazgo y creyendo ver visiones, se acercó a él y tomándolo por efigie de San Lucas, patrón de los vaqueros, la llevó a su choza, sin dejar de repuntar el ganado que extrañamente allí encontró. Al llegar a su morada, contó lo ocurrido a su esposa Elena y familiares mostrándole la imagen, improvisó un altarcito donde lo colocó y se pusieron a velarla hasta muy entrada la noche.

 

Al día siguiente advirtió, con sorpresa, que la imagen había desaparecido misteriosamente.  Confundido por este extraño acontecimiento, se echó a buscarla por todos los contornos de la casa, sin tener la suerte de encontrarla. En la noche en sueños, le reveló que volvería a verla en el mismo sitio donde había ocurrido el hallazgo. 

Tan pronto como amaneció, se encaminó, apresuradamente, al sitio indicado en el que con gran regocijo, volvió a encontrarla nuevamente.  Henchido de gozo se la llevó consigo y creyendo que su modestísima choza era inaparente para albergarla, edificó una capillita, junto a su morada, donde siguió tributándole, con mucho fervor y devoción el culto que merecía, con la seguridad de que le dispensaría el don de acrecentar en corto tiempo, el número de sus vacas.

A pesar del solícito culto que le rendía, la imagen volvió a desaparecer; pero Barrios, tenia la seguridad de encontrarla en el consabido lugar del hallazgo.  Se dirigió allí y la encontró, se la llevó y la colocó nuevamente en la capilla; esto aconteció muchas veces. 

El día de la víspera de la fiesta de San Lorenzo se encaminó Barrios a Putinza, llevando consigo la milagrosa imagen.  Cuando hubo llegado al pueblo, su primer acto fue presentarla al párroco quien al punto reconoció que la efigie no era de San Lucas, sino la del Señor de la Ascensión, y dispuso que se colocara en un sitio preferente del altar mayor del templo y que nadie la moviese de allí, para disipar la creencia de la superstición del encantamiento muy generalizada por entonces, entre los sencillos habitantes del lugar.

El día de la celebración de la fiesta de San Lorenzo antes de la Misa, el sacerdote echó de menos la imagen y viendo que no estaba en el sitio donde había sido colocada el día anterior, la buscó dentro del templo, en la población y sus alrededores, sin resultado satisfactorio. Ante este acontecimiento, el párroco y la gente creyeron que Barrios la había sustraído. Las autoridades le conminaron a entregar pero él tomando el santo nombre de Dios, les aseguró no haberla sacado, y para dar mas firmeza a sus dichos, relató las desapariciones anteriores y así consiguió que le dejasen en libertad, con la condición de que, en vista de lo narrado, fuese a buscarla, con cargo de dar cuenta el cuarto día.

Transcurrido este corto lapso, la gente esperaba con impaciencia el regreso de Barrios. Este, el día señalado, descendía la cuesta de “Chuco” trayendo la efigie milagrosa. Unos fueron a recibirla hasta “Añazo” y muchos se quedaron en la portada.  Como el párroco había caído gravemente enfermo, con ataques de cólicos hepáticos, falleció en esos instantes, por cuyo motivo la recepción se hizo sin ninguna ostentación.

Barrios, temeroso de que la gente supersticiosa pidiese su prisión, aprovechando del duelo que embargaba al pueblo, optó por huir a su estancia, llevándose la predicha imagen.

Presa de honda pena, contó a su esposa lo ocurrido, sin atinar él, ni ella el camino que debían tomar.  Pero el Señor, que conoce lo íntimo, todo lo secreto, lo consoló y le fortaleció en sueños, diciéndole: no tengas miedo, ni te aflijas. No te mortificarán más, al contrario te ayudarán a edificar mi morada en el lugar que te he mostrado.

-          Señor: ¿Cómo puedo, yo, débil criatura, edificar tu casa, en un lugar cubierto de espinas y piedras? – repuso Barrios.

-          Para mañana, todas estas dificultades habrán desaparecido, arguyó el Señor.

Cuándo Barrios se presentó, al día siguiente, en el lugar indicado, encontró una pampa terraplenada, con extensión suficiente como para construir una capilla y una población.

lleno de inefable gozo, llevó la nueva a sus familiares, pastores y vecinos, quienes fueron a constatar el suceso extraordinario, se agruparon en torno a la imagen para ofrendarle velas y flores; y después de un fervoroso velorio, procedieron a echar los cimientos del templo, en obediencia a las ordenes del Señor.

Estos primeros devotos, secundados por los pastores de los pueblos vecinos, edificaron la capilla, y alrededor de ella, levantaron sus casas, no sólo para guarecerse de las inclemencias del tiempo sino para morar junto al Señor y tributarle culto. 

Las autoridades civiles y eclesiásticas de Putinza y Pampas, al tener conocimiento de estos acontecimientos, dispensaron mercedes a los devotos fundadores y concedieron el título de pago o caserío o agrupación, a este naciente centro poblado, que se llamó desde entonces “Señor de la Ascensión de         Cachuy”. Pago llamado erróneamente “Matupampa” o “Cachucaja”, por algunos.

Es posible que haya habido documentos escritos sobre este suceso extraordinario en los archivos parroquiales; pero han desaparecido al incendiarse los templos y casas parroquiales, incendios que se han originado al caer los cohetes que se quemaban en las festividades sobre el techo de paja. Tal ocurrió en Pampas, Putinza, Yauyos, Huantán, Laraos.  Así desaparecieron valiosos documentos, altares artísticos tallados en cedro y muchos otros enseres dedicados al culto.

La aparición del Señor y estás escenas tradicionales se cree que se han realizado por los años 1678, mucho después de la muerte de Santo Toribio de Mogrovejo.

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La Imagen del Señor a través de los siglos.-

La imagen de mide 55 cm. de alto; todas las partes del cuerpo son proporcionadas; la majestad de su rostro es algo indescriptible. El conjunto es fino y delicado. Se cree que la antiquísima imagen, salvo ligeros deterioros, se conserva tal como fue hallada por Barrios.

 Se cuenta que allá por los años de 1845, más o menos, la llevaron a Lima para hacerla retocar.  Terminada la obra, a satisfacción de la Comisión, el escultor la embaló en presencia de los comisionados. Una vez que estos llegaron a Cachuy abrieron el cajón en el que estaba embalada, con asistencia de muchas personas. No obstante el prolijo cuidado que se tuvo para  embalar, conducir y abrir el cajón,  se encontró la efigie en el mismo estado en que se hallaba antes del retoque, cuyos materiales habían caído como una capa de polvo de harina, encima de la imagen y contorno de ella. Este acontecimiento extraordinario dio lugar a que los devotos le rindiesen fervoroso culto durante muchos años, y hace comprender que no debemos de hacer nuevos retoques, sino dejarla tal cuál la encontró el humilde Barrios.

Las imperfecciones ocasionadas por los ósculos reverentes de los fieles y los toques del rostro con flores atestiguan su veneración desde remotos tiempos.

Con el correr de los tiempos, el diminuto caserío del Señor de la Ascensión de Cachuy  ha crecido bastante en número de habitantes. Muchos pastores de los pueblos vecinos engrosaron las filas de los devotos y formaron cofradías, para cuidar mejor la devoción del Señor.

Atraído por la fama de los milagros del Señor, año tras año el número de devotos aumentan algunos venidos de lejanas tierras.

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PEREGRINOS DE LA VIDA: Todos somos peregrinos.

Unos subiendo a Cachuy, y otros sin subir.

Todos caminamos por el mundo al encuentro de nuestro Padre Dios.

A veces, la vida será difícil.

A veces, encontraremos dificultades y la subida será más costosa.

En uno y otro caso tendremos que caminar de la mano de nuestro Padre Dios, acordándonos de El con frecuencia, rezándole todos los días.

Sólo así llevaremos una vida auténticamente cristiana.

Sólo así llegaremos al cielo, que es meta de nuestro peregrinar.

 

Los peregrinos que acuden a Cachuy, ofrecen donativos en dinero, enseres, muebles, etc, otros a quienes el Señor ha dispensado ya beneficios, le obsequian ex – votos, los cuales consisten en pequeñas efigies (cabezas, brazos) según el beneficio obtenido.

CONSEJOS PARA EL PEREGRINO:

  • Lleva lo necesario para el camino. Es importante, tu Santo Rosario, un devocionario o algún libro piadoso.

  • Aprovecha hacer una buena confesión y comulgar con gran fe y devoción. Recuerda que lo más importante de esta romería es la SANTA MISA, y recibir los SACRAMENTOS.

  • Durante el camino sé un peregrino de verdad. Reza y haz rezar a los que te rodean, puedes rezar el vía crucis, el santo rosario y muchas jaculatorias, comuniones espirituales y actos de desagravios.

  • Para BAUTISMOS y MATRIMONIOS. Llevar los documentos necesarios: Boleta de inscripción, constancia de haber recibido charlas en su parroquia, licencias de traslado. Y para ser PADRINOS se requiere ser solteros o estar casados por Iglesia, no se aceptan convivientes.

  • Si estas embarazada eres hipertenso o estas enfermo no camines. Pues representas un peligro potencial para ti y para  los que van contigo.

  • Tomar precauciones con sus pertenencias. Si ves algo incorrecto avisar a los de seguridad.

  • Si tienes bebe, no lo lleves. Ellos no tienen la resistencia suficiente para soportar largas jornadas de sol y noches frías.

  • Aliméntate bien antes de salir, si estas haciendo dieta, suspéndela desde unos días antes.

  • Mantente permanentemente hidratado tomando permanentemente agua.

  • Camina exclusivamente por la mano izquierda y si por alguna razón debes cruzar de mano intentar hacerlo en forma organizada y en grupo.

  • Cede siempre el paso a los móviles de seguridad, sanidad y cuando éstos así lo requieran. Están a tu servicio y necesitan de tu colaboración.

  • Sé caritativo, ayuda al que lo necesite.

  • Tratemos de que ésta sea una manifestación de fe y un ejemplo. No tiremos la basura por el camino. ¿Has visto como queda el camino luego de terminada la peregrinación? ¿Qué mensaje da al que lo ve de afuera?

  • Lleva si es posible tu propia comida para el camino y si no es así ten cuidado con lo que consumes. Evita las comidas pesadas, frituras, carnes, alimentos que requieren frío y el alcohol. Es común encontrar peregrinos intoxicados.

La fe es peregrinar, subir, llorar, dudar, esperar, caer y levantarse, siempre caminar como los seres errantes que no saben dónde dormirán hoy y qué comerán mañana. Como Abraham, Jacob, Elías, San José y la Virgen María.

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HAMBRE Y SED DE DIOS

Eso mismo ocurre entre nosotros. Muchas almas tuvieron en otras épocas visitaciones gratuitas de Dios, experimentaron vivamente su presencia, recibieron gracias infusas y gratuidades extraordinarias, y aquellos momentos quedaron marcados como heridas rojas en sus almas. Fueron momentos especiales. Pasan los años. Dios calla. Estas almas son asaltadas por la dispersión y la tentación. La monotonía las invade. Se prolonga obstinadamente el silencio de Dios. Tienen que agarrarse, casi desesperadamente, al recuerdo de aquellas experiencias vivas para no sucumbir ahora.

 Jesús ha subido al Cielo.  Nosotros también iremos algún día al cielo con El… si vivimos como El.Cuando te cueste cumplir tus deberes, hacer el bien y vencer las tentaciones, acuérdate del cielo, donde te espera tu Padre Dios.

 

a grandeza de María no está en imaginarse que ella nunca fue asaltada por la confusión. Está en que cuando no entiende algo, ella no reacciona angustiada, impaciente, irritada, ansiosa o asustada. En lugar de eso, toma la actitud típica de los Pobres de Dios: llena de paz, paciencia y dulzura, toma las palabras, se encierra en sí misma, y queda interiorizada, pensando: ¿Qué querrán decir estás palabras? ¿Cuál será la voluntad de Dios en todo esto? La Madre es como una de esas flores que cuando desaparece la claridad del sol se cierran sobre sí mismas: así ella se repliega en su interior y, llena de paz, va identificándose con la voluntad desconcertante de Dios, aceptando el misterio de la vida. María antes de ser señora nuestra, fue Señora de sí misma que ella nos acompañe por el camino a Cachuy.

ORACIÓN AL SEÑOR DE CACHUY 

¡Oh, Señor de la Ascensión!

¡Oh, Jesús de Nazaret!

A ti venimos piadosos, a implorar paz y amor; lejos del  mundo y sus vicios, causa de nuestro dolor.

Atiende Cristo Amoroso, nuestro doliente clamor, Pastor sublime y divino que del cielo descendió.

¡Oh señor de las alturas!

Aquí estamos confundidos, llenos de fe y contrición, implorando entre sollozos la gracia de tu perdón.

Padre de misericordia, para el hijo infiel, traidor, míranos pidiendo tu perdón.

Amen.

  

HIMNO AL SEÑOR DE CACHUY

 En las alturas agrestes de Cachuy
Dios hizo brillar con luz muy grande allí
a Martín Barrios, Jesús se apareció
en una linda imagen que encontró.

Entre sus vacas Martín la vio brillar,
la recogió con cariño y con piedad,
ue era San Lucas creyó el Buen Pastor
y en su estancia la coloca con amor.

Pero la Santa Imagen regresó
al mismo lugar donde la encontró,
la traslada a Putinza el buen Martín
asustado y sin ver cual será el fin.
Reconocen al Señor de la Ascensión,
y todos juntos le dan veneración
pero de noche volvió a regresar
al mismo paraje que era su lugar.

Una capilla allí se construyó
y el Señor atiende siempre su oración.
Hacen todos una buena Confesión
y comulgan con gran fe y devoción.

Miles de ceras queman ante su altar,
se reza, se llora y cantan sin cesar.
danos Divino Señor de la Ascensión
Paz, Alegría, Gracia y Bendición

 

 RECUERDE: LA PEREGRINACIÓN A CACHUY: 

  • No es una excursión.

  • Es una Peregrinación.

  • Sacrificio y Penitencia.

  • Arrepentimiento de los pecados.

  • Conversión a Dios.

  • Confesión y Comunión.

  • Fe, Devoción, Fervor.

  • Vida Cristiana.

CAMINO AL SANTUARIO

 

Peregrinación al Santuario del Señor de Cachuy


Hablar del peregrinaje hacia el Santuario de Cachuy, es necesario relacionar el carácter que imprime en las personas sus raíces culturales presentes en todas sus manifestaciones, evidentemente tendríamos que fijamos en la manifestación de fe de una aislada comunidad que sorprendida por la sobrenatural aparición de la Imagen del Señor de la Ascensión dentro de su habitual medio de vida, comienza su relación con Dios a través de un culto sembrado por la tradición y la innata presencia divina en la que erige como representación.

El caminar por las huellas de un agreste sendero, soportando sed, hambre, cansancio, soledad en muchas de las veces, desplazándose desde lejanos puntos de su lugar de origen para llegar a los pies de la sagrada Imagen, pidiendo favores o dando gracias por lo recibido, parece que reproduce los bíblicos pasajes de la aparición pública de Jesús, seguido y buscado por los que esperaban de El la sanación de sus males y solución para sus problemas, hasta el camino hacia el Gólgota, en donde se queda establecido de que allí nos perdono hasta la más vil de las maldades, con amor de Padre misericordioso, que no separo a nadie entonces, mucho menos a quien con tanto sacrificio, con los pies sangrantes y lagrimas de arrepentimiento, le prende una vela acompañada de unas oraciones, aromadas con naturales flores, como ofrenda intima de haber cumplido con algunas promesas hechas.

Pero la sensación mayor que deja el peregrino, es cuando emprende el regreso a casa, si pudiéramos mirar los miles de rostros con que nos cruzamos, veríamos que hay algo nuevo en ellos, que hay una conformidad, que se ha cumplido con ordenar toda una vida con ese intenso instante vivido, que se tiene una nueva esperanza de estar con Dios a mi manera. Para muchos, de los que emprendemos este caminar, en cualquier latitud Cristiana como la de Cachuy, se conjuga con la oportunidad de reencontrarse con los suyos, la familia, parentelas y el calor de la tierra dejada por la empresa de una vida mejor en otros lugares, pero que de ninguna manera los separan de la fuente de vida heredada de sus mayores, por eso regresan una y otra vez. ” Hasta que Tú lo quieras Cachuycito, entonces; te entregaré a mi hijo para que lo cuides y lo guíes como a mi”.

Camino al Santuario de Cachuy – Yauyos (relatos)

¡¡MULA, MULA!! Grito una Tupina (Mujer natural de tupe, uno de los pocos pueblos yauyinos que no fue sometido durante la época colonial al yugo español) mientras pasaba a nuestro lado arreando sus tres mulas cargadas con hierbas medicinas que vendería luego en las afuera del santuario; nuestro reloj marcaba en ese momento las 2:00 a.m. del día miércoles, habían transcurrido seis horas de nuestra partida en el paraje de Canchán y nuestro caminar se hacia cada vez mas lento, las piernas no respondían con la misma fuerza y el intenso frío de la madrugada, parecía haberse puesto de acuerdo con los pedregoso del camino para impedir que avancemos en nuestra peregrinaje.

Casi cinco metros más adelante, la Tupina volvió la mirada para alentarnos manifestando ¡¡Cachuy esta arriba donde vez la luz!! (señalando la última luz que reflejaba de uno de los tambos o puestos de ventas, que son instalado por los lugareños a lo largo de todo el camino a Cachuy) ¡¡ya falta poco, no te detengas¡¡ reitero la mujer que vestía su típico atuendo a cuadros rojos y un pañuelo del mismo color que adornaba su cabeza… era la cuarta vez que escuchaba las mismas palabras y sin mentirles, ya no creía lo que nos decían. Levantamos la mirada y muy a nuestro pesar observaba, como nuestra ocasional compañera avanzaba apresuradamente arreando sus mulas, desapareciendo de pronto entre la multitud de peregrinos que al igual que nosotros; caminaban lentamente cuidándose de los profundos abismos que se abrían a nuestros pies, en una cada vez mas empinada cumbre que parecía nunca acabar.

Continuaba con nuestra peregrinación, sorteando todo tipo de obstáculos, cargando sobre nuestra espalda una frazada enrollada y una mochila de viaje que contenía en su interior, lo necesario para un auxilio medico (frotación, pastillas para el dolor, y uno que otro ungüento) en esa circunstancia nos aunamos a un grupo de jóvenes que caminaban animados por el contagiante ritmo de la tecnocumbia que emitía una radiograbadora a todo volumen. Sigiloso avanzamos siendo parte de una interminable hilera de luces que se formaban en el cerro producto del resplandor de las miles de linternas que alumbraban nuestro caminar nocturno. ¡¡vamos no se queden!!, ¡¡a la siguiente curva te esperamos ¡¡, ¡¡apúrate ya falta poco!!, ¡¡sigue mas arriba descansamos!! era lo que siempre escuchábamos , cuando de pronto alguien dijo ¡¡desde esa piedras se ve Cachuy!!, emocionado aligeramos nuestro caminar y de pronto apareció ante nuestros ojos el brillo de una luz que reflejaba del pueblo mismo de Cachuy. Respiramos con tranquilidad al pensar que nuestro objetivo se encontraba cerca, sin embargo nuestra ilusión no duraría mucho cuando nos avisaron teníamos aun buen trecho que recorrer.
                       
                                  
Resignado a seguir caminando, reanudamos nuestra peregrinación acompañando esta vez a un grupo de estudiantes de la facultad de ciencias de la comunicación de una conocida universidad limeña, ellos con cámaras fotográfica y filmadoras en manos, registraban todo lo que ocurría con los peregrinos, cada interrupción en nuestro caminar era para observar un hecho diferente. Desde una señora con síntomas de soroche o mal de altura, hasta el llanto de los que eran presa fácil de los calambres por el cansancio…más de un peregrino dejaba sentir su malestar por la agotadora caminata ¿por qué te has venido tan lejos cachuycito? Reclamaban en voz alta ¡¡mejor hubiésemos pagado una mula para subir más rápido!! Opinaban algunos. Cuando por enésima vez nos disponíamos a descansar, alguien dijo !!allí es Cantocorral!! , !!lleguemos hasta ese lugar (señalando unas luces) para descansar!!. Eran las 4.20 a.m cuando arribamos a Cntocorral, preparamos las frazadas y algunas bolsas de dormir para acostarnos sobre el frío suelo. Luego de tomarnos varias taza de agua de manzanilla bien caliente.

Un cielo azul despejado, muy hermoso fue lo que observamos luego de despertar, la luz del nuevo día nos permitió apreciar con mayor precisión nuestro lugar de descanso, una interminable hilera de chozas levantado a base de palos y lonas fue lo primero que llamo la atención, sobre el suelo se apreciaba a centenares de frazadas que abrigaban del intenso frío a cientos de peregrinos que al igual que nosotros optaron por descansar en Cantocorral. Mayor fue nuestro asombro cuando notamos que a pocos metros, miles de personas continuaban con su peregrinación por un camino de herradura que no pasaba del metro y medio de amplitud… !!ha levantarse muchachos, tenemos mucho que caminar!! fue la vez que interrumpió nuestro reconocimiento visual. había transcurrido cuatros horas desde que acompañamos en Cantocorral y teníamos que continuar a pesar de algunos malestares en el cuerpo, producto de la agotadora caminata.

De Cantocorral a Cachuy nos tomo caminar tres horas más, en el trayecto divisamos con mayor claridad la abrupta geografía de los andes yauyinos, era increíble pensar como la oscuridad de la noche, nos había permitido avanzar por unos inhóspitos caminos de herradura, que no vario en nada hasta el sector denominado “El Estanque”. Recién desde ahí, el camino se realiza bordeando los cerros sin ningún ascenso, el ultimo tramo se muestra reconfortable al presentarse un camino lineal y no las subidas que fueron las constantes desde Canchan… con el cuerpo adolorido llegamos cerca de las 11:00 a.m al Santuario de Cachuy. Nuestro mayor orgullo haber caminado los 16 km. (*a pesar que demoramos 15 horas) de Canchan al Santuario y participar de los solemnes cultos religiosos en homenaje al milagroso Señor de Ascensión en Cachuy; típico pueblo de la serranía andinas que recibe durante esta festividad a cerca de 45,000 peregrinos y que se encuentra solamente a 200km al Sur-Oeste del departamento de Lima, en la provincia de Yauyos.

*Normalmente sobre camino plano, en una hora se recorre cinco kilómetros.

La aparición del SEÑOR DE CACHUY

Al Señor de la Ascensión nadie le dijo donde quedarse, él escogió el lugar y la ruta que debían seguir sus fieles para saludarlo. A 3,700 metros sobre el nivel del mar, el campesino Martín Barrios descubrió la imagen de un Cristo de pelo largo y túnica blanca.
 
Sus misteriosas desapariciones de Pampa Chuco y Putinza, le confirieron al Cristo la categoría de milagroso e hicieron que aquel paraje cubierto de espinas se convierta en el pueblo llamado Cachuy. jurisdicción del distrito de Catahuasi, Provincia de Yauyos.
 
A escasos 200 km.; se encuentra la milagrosa efígie del Señor de la Ascensión. Imagen que apareció entre los años de 1690 a 1712, en un inhóspito paraje típico de las serranías limeñas.

Según la tradición, cuenta, un pastor llamado Martín Barrios pastaba su ganado vacuno en los pastizales de la zona. Un día próximo a la festividad de San Lorenzo, se le extraviaron sus vacas, habiendo salido a buscarlas, llego hasta una pampa pedregosa llena de malezas y espinas; encontrando en ese lugar al ganado extraviado. Junto al ganado Martín Barrios diviso una pequeña figura.

humana que parecía ser la de un niño vestido con una túnica blanca. Sorprendido por tan extraño hallazgo, el pastor cogió la estatuilla y tomándolo por el patrón de los pastores San Lucas, se lo llevo a suchoza distante a 5 km. Del actual pueblo de Cachuy.
Al llegar a su choza, Barrios contó de lo sucedido a su esposa y colocó a la imagen en un improvisado altar. A los pocos días, el pastor noto con sorpresa que la imagen había desaparecido misteriosamente del lugar; paralelamente a la desaparición, el ganado del pastor volvían a extraviarse. Barios se echo a buscar al ganado perdido y lo ubicó por segunda vez en el mismo lugar donde anteriormente fue encontrado. Mayor fue su sorpresa al encontrar junto a las vacas a la imagen que había desaparecido de su choza.
El misterioso acto de desaparición aconteció muchas veces, optando luego Martín Barrios, por edificar una capillita junto a su morada al imaginar que su modestisima choza era inaparente para albergarlo; Con mucho fervor y devoción, Barrios y su familia le rendían culto con la seguridad que el santo patrón le dispensaría con el don de acrecentar su ganado. A pesar del solicito culto que le rendían, la imagen volvía a desaparecer; siendo encontrado por el pastor cada vez que desaparecía, en el mismo lugar donde le encontró por primera vez.
Por aquellos años, nuestro país vivía el esplendor y auge de la religión católica, el fervor religioso traspasaba frontera con la consolidación cultural virreinal, comenzando a apreciarse los frutos de la primera evangelización. Aparecieron entonces los nombres de Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, El Señor de los Milagros y en Yauyos el señor de la Ascensión. Imagen que fue reconocida en el acto por el párroco del pueblo de Putinza, cuando Martín Barrios llevó a la imagen durante la víspera de la fiesta de San Lorenzo. Descartando lo que en un primer momento pensaba el pastor Martín Barrios al confundirlo con San Lucas. Eran probablemente fines del siglo XVI.
Al reconocer el sacerdote al Señor de la Ascensión, dispuso de inmediato se colocara a la imagen en un sitio preferencial del altar mayor del templo; dando la orden, de que nadie la moviese de allí. Al siguiente día, antes de la misa, el sacerdote echo de menos a la imagen y viendo que no estaba, lo busco dentro del templo sin resultados satisfactorios. Ante este suceso, el sacerdote y la gente del pueblo creyeron que Martín Barrios lo había sustraído. Las autoridades le conminaron al pastor a entregar la Imagen, sin embargo, Barrios relato al pueblo y autoridades de las desapareciones anteriores; Solicitando se le permita ir en su búsqueda.
Con el permiso concedido, el pastor Martín Barrios se traslado hasta el lugar de siempre encontrando nuevamente la imagen, optando por quedarse en el lugar a pasar la noche. Fue en esas circunstancias que el señor se le presenta en sueño al pastor indicándole que construya su templo en el lugar del hallazgo. Cuando Barrios despertó al siguiente día, encontró una pampa terraplenada con extensión suficiente para construir una capilla y población; las espinas, malezas y rocas del lugar habían desaparecido. Lleno de inefable gozo y sorprendido por lo ocurrido Barrios inicio la construcción del primer templo apoyado por los otros pastores de la zona.
Iniciándose así, el culto y fervor (que hasta ahora perdura) de una de las fiestas religiosa más importante del sur medio. Fiesta religiosa que congrega 40 días después de Semana Santa a cerca de 45 mil peregrinos de todo el país. Peregrinos que recorren en ascenso permanente 16 km. De un serpentiante e inaccesible camino de herradura, que se traduce en mas de 10 horas de una larga y agotadora caminata, soportando el intenso frío característico de las zonas andinas limeñas.
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