Testimonio de un misionero

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Dejar mi familia y país y venirme dos años de misión fue una decisión que tuve hace un año exactamente, aquí estoy en México y justo en el medio de esa mi grande misión, surgió la Megamisión.

Ya había participado en otras misiones chicas, más esta si me permitió hacer un balance de cómo andana todo. Fue como un resumen de todo. Dividirá la misión de dos maneras:

1. El shock con la realidad del mundo.
2. El encuentro con Dios.

El shock con la realidad

Primero porque salimos de una colonia rica de Monterrey y llegamos a un pueblo bien pobre de Hidalgo: Atotonilco. Lo que más me llamó la atención fue como los muchachos que fueron con nosotros no tenían ni idea de los que era la pobreza. Incluso ya se me había olvidado de muchas cosas que ya no veía hace mucho tiempo.

No conocer estas realidades explica como muchas personas no hacen nada por los demás! No saber lo que pasa es la razón por la cual muchas personas están bien acomodadas en sus sillones.

Pero me pregunté si realmente las personas no saben lo que pasa en esos pueblos. ¿Será que viven en burbujas tan cerradas que jamás verán una imagen de un niño muriendo de hambre en la televisión? O, será que la televisión es algo tan artificial que todo parece mentira? O, será que ven tantas escenas de este tipo que ya se anestesiaron?

Hay muchos San Tomás que necesitan tocar en las llagas de Cristo para creer. Muchas personas que no les basta las imagines en la tele, tienen que ir hasta allá para vivir y darse cuenta de cómo es la vida real de nuestro planeta. Quieren comprobar lo que ven en la televisión.

Muchos de esos muchachos realmente se transformaron, después de tocar en las llagas, de comer tortillas con nopal todos los días, de dormir en el piso, de no bañarse por no tener agua, de convivir con los problemas insolucionables de la gente, familias abandonadas por los papa, enfermedades muy graves y caras de curar, abortos inocentes, alcoholismo crónico, en fin, se transformaron después de vivir como 90% de la gente vive en el mundo.

Ojalá realmente todos al menos crean después de haber tocado en las llagas de Cristo, pues todavía hay mucha gente en el mundo que aún después de tocarlas siguen como antes.

El encuentro con Dios

Digo que muchos por primera vez se encontraron con Dios, por que se dieron cuenta de los dones que Dios los había regalado: inteligencia, alimentación, confort, los mejores médicos y hospitales, carro, computadora, trabajo, salud, amigos sanos, familia y la Fe Católica! Se dieron cuenta que deberían compartir eso todo con los demás, que deberían dejar a algunas cosas para ayudar a los otros. Vieron que la felicidad esta en dar! La gente de allá no tenía nada y aún así nos ofrecían sus casa para doce hombres con comida y todo. Sacaron sus niños de los cuartos para hospedar a nosotros. Son personas sencillas pero que tienen postgrado, maestría y doctorado en generosidad!

-¡Enseñamos la sabiduría de esta gente! ¿Qué saben ellos? ¿Porqué no tienen nada y son felices? ¿Porqué son tan generosos si no tienen nada? ¿Porqué? ¡Queremos platicar contigo Señor!

Muchos misioneros ya se les había olvidado como rezar, más tenían muchas ganas de hacerlo. Querían ponerse de acuerdo con Dios, agradecerle, pedir perdón por el tiempo perdido, pedirle ayuda para saber lo que platicar con la gente, querían comprender el porque de tanta generosidad en un mundo tan mal tratado, querían aprender a amar.

– ¿Amor? Que es eso?
– Una novedad que nos acaba de platicar un hombre, ¿cómo se llama?… ¡Ah, Jesús de Nazareth!

Muchas personas por la primera vez tuvieron que depositar toda su confianza en Dios, pues allá su dinero, títulos, contactos sociales, amigos y parientes no ayudaban en nada. Si, esa misión fue más útil para los misioneros que para el pueblo.

Concluimos que Nuestra misión fue, no en uno, y si en dos pueblitos abandonados: Unos se llamaba Atotonilco y el otro nuestros propios corazones.

Descubrimos que nuestros corazones son a veces más desiertos, más secos, más pobres de lo que imaginamos. Descubrimos que todo lo que tenemos por fuera no llena, al revés, puede estancar nuestro corazones. Solo Dios tiene el poder de inundarnos con la satisfacción, la felicidad y el Amor. Él es el único que nos puede enseñar a ser como esa gente desapegados, sencillos, alegres, verdaderamente generosos y felices. Él es el único camino, ¡Maestro de Amor!

Cristo , ¡haz nuestro corazón semejante al tuyo!

Sentimos esa importancia una tarde cuando nos encontramos en una capilla en el medio del desierto, después de haber andado todo el día citando al agente, después de hacerlos andar horas para venir a Misa y de estar esperando dos horas en el sol por el padre que no llegaba. Todos son saber que decir o hacer cuando nos pusimos a rezar el rosario con las personas.

No podía creer que íbamos a dejar todos sin la Misa después de tanto sacrificio. Pedimos fervorosamente que el padre llegase, y en el 3° misterio del rosario, cuando habíamos acabado de pedir por el padre, llegar él para dar Misa.

Miré a todos y percibí que no era el único asustado con la intercesión de María, con el poder de la oración. Era como Dios nos quisiera enseñar a pedir(Pidan y vos será dado; pidan que aprendan a amar y aprenderán).

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