Las quejas de Dios…

Me llamas Señor y no me obedeces.
Me llamas luz y no me ves.
Me llamas camino y no me sigues.
Me llamas vida y no me deseas.
Me llamas sabio y no me escuchas.
Me llamas bello y no me amas.
Me llamas rico y no me pides.
Me llamas eterno y no me buscas.
Me llamas bondadoso y no confías.
Me llamas noble y no me sirves.
Me llamas Dios y no me temes.

Si te alejas,  no me culpes

Amor y vocacion

Todo sobre la familia y las relaciones familiares 
Es un hecho que la verdad fundamental y el eje en torno al cual debe girar la vida cristiana es la vocación mas grande, que es el amor (Cf. 1 Cor 13,13).

Como lo menciona Juan Palo II, “la perfección de la vida cristiana se mide con el metro de la caridad” . En este sentido el amor es en sí una experiencia Divina, es una apertura al Don maravilloso de Dios, es por está razón que el amor no permite términos medios, es decir, es un compromiso total y entregado o no es amor.

Es justo aquí en el punto de la experiencia del amor de Dios donde interviene la atracción carismática del Espíritu, que nos lleva a cada individuo a la elección de una forma de vida o de otra. Es decir, a la elección por el matrimonio o bien por el celibato por el Reino de los cielos, los cuales no están en contraposición competitiva, si no por el contrario cada uno es un llamado particular a asumir. Y es solo cumpliendo con nuestro llamado como podemos permanecer fieles a nosotros mismos y sobre todo expresar totalmente el amor que estamos llamados a transmitir en nuestra vocación.

Ambos estados de vida, ambas vocaciones son complementarios entre sí, se explican y complementan mutuamente ya que ambos manifiestan el amor de Dios. Tan solo es cuestión de que cada uno de nosotros escuchemos atentamente a nuestro corazón, a la voz y al llamado de Dios y solo así, siendo generosos y honestos es como podemos alcanzar la plenitud en nuestra vocación.