Palabras de agradecimiento de Mons. Sánchez Moreno.

moreno lira 

Puede leer las palabras de agradecimiento completas aquí

“La primera obligación que tengo hoy es agradecer a Dios tantas gracias que nos da; y pedirle a ese Dios bueno que sigamos siendo capaces de salir adelante en estos momentos críticos que estamos viviendo en el país. Como cristiano, peruano y arequipeño contemplo con pesar como se pone en riesgo el fruto del trabajo de muchos habitantes de este país.

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Congreso impone medalla de honor a Arzbobispo emérito de Arequipa

Monseñor Luis Sánchez-Moreno Lira, quien también fue obispo de la Prelatura de Yauyos, fue reconocido por su labor pastoral a favor de los más pobres del país. (RPP)

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En una ceremonia bastante emotiva, la vicepresidenta del Congreso, Fabiola Morales Castillo impuso la Medalla de Honor del Congreso de la República en el grado de Comendador, a Monseñor Luis Sánchez-Moreno Lira, Arzobispo Emérito de Arequipa, en reconocimiento a sus labores apostólicas, educativas y asistenciales a favor de los más pobres del Perú.

“Es toda una vida dedicada a favor de los más pobres en ciudades como Chiclayo, San Vicente de Cañete y Arequipa. En ellas, Monseñor ha promovido comedores populares, asilos de ancianos y cunas infantiles destinadas a mejorar la calidad de vida de miles de peruanos. Sin duda se trata de un gran ejemplo de solidaridad para con los más necesitados”, indicó la legisladora antes de imponerle la distinción oficial.

Además de Morales, la ceremonia estuvo presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima, y Víctor Andrés García Belaunde, Congresista proponente del otorgamiento de la Medalla de Honor, quien dio testimonio del servicio a la comunidad que Monseñor Sánchez-Moreno ha realizado, especialmente durante los 28 años que fue Obispo Prelado de Cañete, donde impulsó el Instituto Pedagógico de esa ciudad, el Santuario de Nuestra Señora Madre del Amor Hermoso.

Cómo muy pocos prelados, el Arzobispo Emérito de Arequipa tuvo la oportunidad de asistir a las cuatro sesiones del Concilio Vaticano II (1962-1965), en el que presentó diversas ponencias, sobre todo referentes a los temas vinculados en la formación de sacerdotes y el papel de los seglares en la Iglesia.

Posteriormente fue elegido Vicario Capitular, y poco después, la Santa Sede lo designó Administrador Apostólico de Chiclayo. En 1968 fue nombrado Obispo de la Prelatura Yauyos, en donde, con la asistencia de Cáritas, promovió numerosas obras sociales en beneficio de la gente más necesitada.

Tras 28 años de activa labor pastoral desplegada, fue designado por el Papa Juan Pablo II como nuevo Arzobispo de Arequipa, por sus méritos, virtudes y cualidades. Se quedó en la Prelatura de Yauyos hasta fines de abril del año 1996.

Aniversario Sacerdotal del Padre Julio Ontiveros

Padre Julio OntiverosLa semana pasada el Padre Julio Ontiveros cumplia 30 años de sacerdote. Y lo celebró tanto en Lima como en San Antonio. El día miérocoles 02 de Junio la primera misa de acción de gracias fue en la Iglesia de las Nazarenas donde se encuentra la imagén del Señor de los Milagros.  Y por la noche lo celebró cons sus feligreses de San Antonio y Flores.

Ser sacerdote en estos tiempos es una dicha y un reto, por que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él…

 Por que cuando un sacerdote, celebra en el altar, tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios…

Para los que recien empezamos el ministerio es una gran motivación para avanzar en la barca de Cristo.

Felicidades Padre Julio.

Existe Dios?

dioshamuertoEn nuestra vida diaria nos encontramos personas que de una u otra forma se hacen y nos hacen esta pregunta. Esta cuestión puede ser formulada en distintos momentos: momentos de dolor, de confusión, de soledad o de abandono, pero el interrogante siempre es el mismo.

 

Los creyentes tenemos el deber de facilitar la respuesta personal a este interrogante. Tenemos que hacerlo con nuestra vida, con nuestro ejemplo, con nuestra cercanía con Dios, con nuestra confianza en la Palabra y, sobre todo, con el amor a los demás. Pero no es menos cierto que también tenemos que dar con humildad y con íntimo convencimiento, nuestra respuesta a la gran pregunta sobre la existencia de Dios.

Veamos algunos puntos de reflexión sobre este tema que podemos compartir con los demás.

1.- ¿Existe Dios?– Para contestar a esta pregunta podemos encontrar fundamentalmente tres tipos de personas:

 

ATEOS: Son las personas que niegan la existencia de Dios.
AGNÓSTICOS: Son las personas que ni afirman ni niegan la existencia de Dios. Puede ser que Dios exista o que no exista…
CREYENTES: Son las personas que afirmamos la existencia de Dios.

2.- Pero, ¿Si Dios existe por qué no se le ve…?– En la vida existen muchas cosas que existen y no se ven, por ejemplo: el frío, el calor, la salud, el oxígeno, las ideas, los pensamientos, los sentimientos, la enfermedad, el dolor, la felicidad, el amor, etc. etc. Los ejemplos que podemos poner serían interminables. En la existencia humana son más las cosas que existen y no se ven que al contrario.

 

3.- De acuerdo. Es verdad que en la vida existen muchas cosas que existen y no se ven, pero esas cosas que no se ven se sienten y se pueden sentir muchas veces…– Efectivamente. Todo lo que te he comentado existe y se puede sentir. Si no sentimos no podemos captar las cosas que nos rodean las veamos o no.
Para nosotros los cristianos el “sentir” la existencia y la presencia de Dios es lo que llamamos “tener fe”. La fe no es un sentimiento, es otra cosa bien distinta: es aceptar en lo más íntimo de tu ser la presencia de Dios que te ama.

 

4.- Bueno. Ya llegamos al tema de siempre, al tema de la fe. Para nosotros los no creyentes si llegamos a este punto se interrumpe toda conversación porque no podemos hacer nada contra ella. Si alguien te dice que tiene fe en Dios no podemos desmentirlo…– En realidad “tener fe” no es algo solamente referido a Dios. El ser humano vive constantemente actos de fe en su vida diaria. Tener fe es confiar en lo que no vemos y eso lo hacemos cada día y en cada momento. Veamos algunos ejemplos:

 

. Una persona va a realizar un viaje en avión. Compra el billete, se sube al aparato y no pide más garantías de ningún tipo. Ni sabe quién es el piloto ni el mecánico, ni mucho menos sabe de su pericia… No sabe el estado del aparato ni de sus fallos técnicos. No conoce la situación emocional y física de la tripulación… Pero la persona hace un acto de fe, (confía) en que todo irá bien y pone de esta forma su vida y su cuerpo en manos de unos desconocidos…

. Vas a un bar y pides un café… Al poco tiempo te traen un líquido negro en una taza o vaso y haces un nuevo acto de fe (confías), ya que no tienes ninguna prueba ni científica ni técnica que el contenido del mismo sea el café solicitado. Te lo tomas porque confías que no hayan introducido en tan negro líquido un poderoso veneno…

. Vas a cruzar un paso de peatones… Haces de nuevo un inmenso acto de fe. Confías que los coches se pararán y te dejarán pasar sin mayores dificultades. Nadie te ha garantizado ni científica ni técnicamente que los conductores van a respetar esa regla de circulación, pero tienes fe en que los coches se detendrán ante tu presencia… todo un acto de fe…

. Vas al médico. Muchas veces no sabes ni cómo se llama ni conoces su pericia. No le exiges ver su título académico ni pruebas de su competencia… Tienes delante a un desconocido que te dice qué tienes que tomar y en qué dosis… No te cercioras de sus posibles errores… Haces otro acto de fe y desde que sales de la consulta vas y te compras los medicamentos y confiando en el médico te los tomas sin pensar en las posibles gravísimas consecuencias para tu organismo… Los errores médicos están al día… todo un acto de fe…

. Desde que nací conocí a un hombre y una mujer que se han pasado toda la vida diciéndome que son mis padres. La verdad es que no tengo ninguna constancia ni científica ni técnica que me obligue a creer que lo son. Quiero muchísimo a mis padres pero no tengo ninguna prueba que me demuestre que lo son. Hago un acto de fe (confío) en que lo son y les amo y respeto como se merecen. Lo mismo ocurre con mis hermanos… todo un acto de fe…

Como ves todo en la vida humana es un acto de fe, es un confiar en las personas, en su bondad, en su buena disposición a no hacerme daño. Objetivamente no tengo ninguna prueba ni científica ni técnica, pero confío plenamente en las personas con las que me encuentro en la vida.

Esa fe, esa confianza humana no se queda sólo en las personas a las que veo. También hay muchas situaciones de mi vida que me hacen confiar en lo que yo individualmente tengo que hacer. Respirar, ordenar que mis pulmones tomen oxígeno, es un gran acto de fe porque nadie me ha garantizado que no esté respirando algún producto nocivo para mi salud, aunque su olor sea agradable… Comer deliciosos manjares y aparentes alimentos nutritivos es otro gran acto de fe. Confío que ellos no van a producir daño a mi organismo…

Confiar el mi marido o esposa… en mis amigos… en mis compañeros de trabajo…. Todo en la vida es un acto de fe…
Siempre me he preguntado que si a los demás no les pedimos tantas pruebas…¿Por qué algunos exigen tantas pruebas a Dios…?

5.- De acuerdo que todo en la vida es un acto de fe, pero confío en cosas que veo. Confío en su utilidad y en su bondad. Pero ¿Cómo voy a confiar en Dios (cómo voy a tener fe en Él) si no le veo, ni lo siento…?– Buena reflexión.
La fe de los cristianos no es un sentimiento. No creemos porque “sentimos”. Creemos porque nos fiamos de Dios y de su Palabra, nos fiamos de los sacramentos, nos fiamos de los demás y de nosotros mismos…
Nuestra fe no es sólo mundana. Nuestra fe es también sobrenatural. Fue Jesús quien nos enseñó el camino para entender la vida y la salvación humanas. Quien sigue a Jesús entregándose a Él de corazón, a pesar de los fallos y errores de la debilidad humana, podrá entender y confiar (tener fe) en lo que Jesús nos dijo.

 

Hay muchos ateos , agnósticos y creyentes que hacen grandes actos de fe, no sólo como los descritos sino con otras abstracciones mucho más difíciles de creer:

. Yo nunca he visto la paz y sin embargo creo en ella.
. Nunca he visto la democracia y creo que es un valor.
. Nunca he visto la igualdad y estoy convencido que los seres humanos, sea quien sea, somos iguales ante Dios.
. Nunca he visto la solidaridad y sin embargo estoy convencido que una humanidad solidaria es con mucho lo mejor.
. Nunca he visto los derechos humanos pero estoy seguro que hay que respetarlos y fomentarlos.
. Nunca he visto la libertad pero sé que uno de los mayores bienes del ser humano.
. Nunca he visto la justicia pero sin ella la vida humana apenas tendría sentido…
Y así podría seguir enumerando cada una de las miles de situaciones humanas que existen aunque no se vean y aunque haya personas que además de no verlas, tampoco las sienten…

Creo que estas situaciones invisibles hacen a las personas más humanas. No son conceptos vacíos. No son meras abstracciones. Cada una de ellas dignifican al ser humano y le ayudan a ser más pleno y más feliz. Si todo esto me hace mucho mejor, ¿Cómo no voy a creer en Dios, el hacedor de todo lo bueno que reina en el corazón humano?

¿Por qué el bien nos hace felices y el mal desdichados?
¿Por qué la injusticia nos hace sufrir y la justicia nos equilibra?
¿Quién ha escrito estos códigos espirituales en nuestro corazón? ¿La genética…? ¿Por qué entonces otras personas no tienen mis mismos valores y apreciaciones sobre la bondad de las personas? ¿Por qué el mal…?

Muchas preguntas quedan por hacer y responder. El ser humano tiene una vida para dar las respuestas adecuadas a los interrogantes que la vida nos ofrece. Felices los que al final de su existencia tienen más respuestas que preguntas… Felices los que crean sin ver…

La vida es breve y hay que gastarlo bien…

Movimiento de Retiros Juan XXIII

Logo del Movimiento Juan XXIII 

¿Que es el movimiento de retiros Juan XXIII?

UN MOVIMIENTO DE EVANGELIZACIÓN

El Movimiento Juan XXIII es una asociación internacional, de fieles,  constituida de acuerdo a los cánones  del Derecho Canónico de la Iglesia Católica, e inspirada en los principios que emanaron del Concilio Vaticano II.  Nace en Puerto Rico, en la Diócesis de Arecibo, creada bajo el pontificado del Papa Pablo VI, para ser “un movimiento de evangelización” y trabajar principalmente por aquellos alejados de la Iglesia y marginados, también, de la sociedad.  El Movimiento Juan XXIII  no trabaja para sí,  busca ser fermento y servir como una plataforma de lanzamiento; trabaja  hacia fuera.  Un movimiento que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados, de los más alejados, de aquellos que por su problemática viven en le anonimato de la vida pensando que el Evangelio no puede ser predicado para ellos y necesitan que alguien los encuentre y les anuncie a Jesucristo: para ellos es el Movimiento Juan XXIII.  En el cumplimiento de esta Misión, el Movimiento Juan XXIII tiene una mística propia, un carisma, un don que el Señor le ha confiado, una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en esta opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.

GÉNESIS DEL MOVIMIENTO

En una pequeña capilla de la Comunidad de Allende, en el barrio de Sabana Hoyos, el barrio más grande de Puerto Rico, asistían a la misa dominical apenas 30 ó 35 personas y siempre los mismos….  Este hecho que podía pasar desapercibido, era el reflejo de una realidad: una diócesis, creada por el Papa Juan XXIII, que con toda la problemática que tenía, vivía la efervescencia de Vaticano II pero que, pese a sus esfuerzos, no podía llegar a todos.  Ante esta necesidad no satisfecha, el Espíritu Santo, fiel guardián de la Iglesia y su misión, interviene inspirando e impulsando a un laico, Nelson Rivera Beauchamp, a preocuparse por la situación de “su capilla”.  Con la autorización de su Párroco, Nelson inicia de una serie de visitas, reuniones y jornadas de un día con los miembros de su comunidad que terminan en lo que sería el inicio del Movimiento Juan XXIII: un retiro de tres días, del 13 al 15 de julio de 1973, para 24 jóvenes en su mayor parte con problemas de drogadicción.  En un humilde almacén de alimentos de una granja donde se criaban pollos, nació el Movimiento Juan XXIII, con un carisma específico, como una respuesta suscitada por el Espíritu Santo ante una necesidad fundamental de su Iglesia: que la evangelización llegue a donde no está llegando.  A los treinta y cuatro años de este primer retiro, el Movimiento Juan XXIII tiene una presencia reconocida y autorizada en más de ochenta y cinco diócesis de nueve  países: Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Ecuador, Honduras, Estados Unidos, Italia, España y Colombia., donde realiza su labor evangelizadora en comunión y armonía con la Iglesia y sus Pastores.

OBJETIVOS GENERALES

  1. Llamar a la conversión a las personas que están alejadas o al margen de la Iglesia. Crear un clima pastoral para que las acciones organizadas logren que los llamados cambien su conducta de vida y hagan una opción por Jesucristo.
  2. Fomentar la máxima formación integral de sus miembros mediante la oración, los sacramentos, los estudios catequéticos y teológicos y el apostolado individual y en equipo, como un camino de conversión hacia la común vocación a la santidad.
  3. Procurar que los miembros del movimiento vivan su compromiso bautismal sembrando en todos y en cada uno de ellos el espíritu y convicción de ser Iglesia, motivando la participación de su realidad y necesidades con una total entrega de servicio en comunión con la Iglesia Local y sus Pastores.
  4. Procurar la participación del Movimiento Juan XXIII en las actividades y pastoral diocesana en coordinación con el Ordinario del lugar y sus representantes.
  5. Procurar la incorporación activa de sus miembros en sus parroquias para que participen en aquello en que puedan ser útiles según sus carismas y en coordinación con los sacerdotes.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  1. Celebrar retiros de tres días, con los temas, dinámicas y prácticas devocionales que se   han escogido y han sido practicadas desde los inicios hasta el presente.
  2. Organizar retiros de seguimiento, propios del Movimiento Juan XXIII, para las personas que han participado en la primera experiencia.
  3. Organizar la reunión semanal a nivel diocesano para fomentar la formación integral de  sus dirigentes y miembros que aspiran a trabajar en los retiros.
  4. Organizar la reunión semanal a nivel parroquial o ínter parroquial para fomentar la formación integral de sus miembros y procurar su participación en las actividades de sus respectivas parroquias, manteniendo la vinculación de los miembros entre sí y con el movimiento.

MEDIOS Y RECURSOS PROPIOS

Para alcanzar sus objetivos, el Movimiento Juan XXIII, en fidelidad al Evangelio, a la Tradición y al  Magisterio de la Iglesia, emplea medios y recursos propios:

1.      Retiros de evangelización de tres días preparados en todos sus aspectos para que las personas mediten y mejoren sus vidas. Se utilizan recursos: teológicos (doctrina), sobrenaturales (sacramentos, oración, acción de la Gracia y sacrificio), psicológicos (testimonios personales y otros), pedagógicos (metodología aplicada para que el mensaje llegue bien a los destinatarios).

2.      Seguimiento que comienza con la clausura del retiro y su finalidad es acoger, acompañar y formar al retirista nuevo, desarrollando su vida cristiana.

3.      Triduo de oración, anualmente, en el fin de semana más cercano al 11 de octubre, fiesta del Beato Juan XXIII.

4.      Misiones con predicaciones públicas, abiertas a la comunidad, utilizando conferencias bíblicas, mensajes kerigmáticos y testimonios personales.

5.      El Movimiento Juan XXIII mantendrá su campo apostólico dentro de los límites diocesanos para los cuales ha recibido la correspondiente aprobación. Si fuera solicitada una misión en otra diócesis, primero obtendrá la aprobación necesaria del Ordinario del lugar.

EL RETIRO JUAN XXIII

  1. El Retiro Juan XXIII es un retiro de evangelización kerigmática que busca descubrir, a quienes se han apartado del camino del Señor y viven en el anonimato de la vida pensando que el evangelio no puede ser predicado para ellos, que existe un camino diferente y mucho mejor y tratar de provocar en ellos una conversión, un cambio en su conducta y en su vida cristiana mediante la experiencia de un encuentro con Cristo vivo.
  2. Teniendo presente que es el mismo Cristo quien produce la conversión y el cambio, el Retiro, las charlas y todas las actividades previstas están orientadas a ayudar a que se produzca esa conversión, a potenciar ese momento para que quien lo está viviendo se encuentre con Cristo y le de una respuesta que cambie su vida.
  3. Para alcanzar este fin, el Retiro posee una estructura establecida, unas charlas y actividades previstas que son propias del Movimiento y que deben ser mantenidas así, sin agregar, ni suprimir o cambiar los esquemas originales y aprobados.
  4. Las charlas del Retiro, repartidas en sus tres días de duración, una noche de reflexión, un día de conversión y un día de apostolado, buscan despertar la conciencia de los participantes llevándolos a reflexionar sobre su vida. Se les invita a reconocer la necesidad de un cambio, presentándoles a un Cristo vivo y personal, Dios y Hombre a la vez, como el camino a ese cambio. Se les lleva también al conocimiento de lo que es la Gracia de Dios y se pone en evidencia su presencia en la transformación de nuestra vida.
  5. Las actividades previstas consisten en la participación activa y organizada en el desarrollo del Retiro, de aquellos que ya han vivido la experiencia anterior de un retiro Juan XXIII, con sus oraciones, ayunos, sacrificios y otras actividades religiosas conforme a la Tradición de la Iglesia.
  6. La Clausura es el primer contacto que tiene el nuevo retirista con el mundo externo, con su familia, con amigos y con su propia fe.  Un contacto, que para muchos es momento de iniciar una nueva vida, momento de perdón y de reconciliación con el mundo que ha ofendido.  Tiene varios componentes importantes, a saber; la presentación de los nuevos retiristas, el encuentro con sus familiares y amigos y la entrega de los carnets que lo identifica como nuevo retirista y donde éste hace varios compromisos.  Como elemento importante en la experiencia del retiro Juan XXIII, la clausura se programa al finalizar la misa de clausura por lo que debe revestirse de gran solemnidad desde la liturgia que le antecede y en la ceremonia en sí misma, sobria, en un ambiente de fraternidad.

UN MOVIMIENTO AL SERVICIO DE LA IGLESIA

El Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII es un movimiento de laicos que han vivido la experiencia profunda del amor de Dios a partir de un encuentro con Cristo vivo y que quieren  vivir su compromiso bautismal con una total entrega de servicio y un espíritu de comunión y participación con la Iglesia y sus Pastores.  Un Movimiento que siente  que todos y cada uno somos Iglesia, que siente y vive a la Iglesia como algo propio, vive su realidad y sus necesidades, y por eso participa con alegría en aquello que le sea encomendado.  Un Movimiento que quiere, en comunión con sus Pastores y en armonía con las iniciativas diocesanas, llevar el Evangelio a todos.

ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

El Movimiento Juan XXIII está estructurado, siguiendo el modelo de nuestra Iglesia, por niveles: un nivel parroquial, un nivel diocesano, un nivel nacional y un nivel internacional.  Somos un Movimiento nacido para ayudar a los sacerdotes en su Parroquia,  para despertar en cada bautizado que es parte de una comunidad llamada Iglesia y que está llamado a crecer en ella dentro de una comunidad Parroquia, pero un Movimiento que responde a su propia organización diocesana.  La base operativa del Movimiento es el nivel diocesano. La Directiva Diocesana es la encargada de la dirección de los asuntos del Movimiento en cada una de las diócesis o jurisdicciones eclesiásticas, siendo esta Directiva Diocesana la única autorizada para realizar retiros.  La Junta Nacional, formada por los Presidentes y delegados diocesanos, representa a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII del país y se encarga de la dirección general de los asuntos del Movimiento en dicho país.  La Junta Internacional integrada por los Presidentes y delegados nacionales  es el órgano de gobierno que representa a nivel internacional a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII, encargándose de la dirección general de los asuntos del Movimiento y sirviendo además como organismo de decisión y arbitraje en las situaciones y diferencias que pudieran presentarse dentro del mismo.

Miercoles de Ceniza: inicio de la cuaresma

El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios.

Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.

El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Génesis, 3, 19 y Marcos 1, 15.

La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

El simbolismo de la ceniza es el siguiente:

a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;

b) Situación pecadora del hombre;

c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;

d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo;

La ceniza es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de “Adán”. Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

Por extensión, pues, representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la creatura con respecto al Creador, según las palabras de Abrahán: “Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor” (Gn 18,27).

Esto nos lleva a todos a asumir una actitud de humildad (“humildad” viene de humus, “tierra”): “polvo y ceniza son los hombres” (Si 17,32), “todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo” (Qo 3,20), “todos expiran y al polvo retornan” (Sal 104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb 42,6) es explícítamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.

La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los “penitentes”, o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.

En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.

En la última reforma litúrgica se ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

Además, se puede hacer la imposición de las cenizas fuera de la Eucaristía -en las comunidades que no tienen sacerdote-, pero siempre en el contexto de la escucha de la Palabra