Horas de reflexion

AL FINALIZAR UNA JORNADA SIEMPRE SE RECUERDA ESTAS PALABRAS: “NO ESTÁS SOLO (A), NUNCA LO (A) ESTUVISTE NI LO ESTARÁS. QUE NO VEAS A TU PADRE NO SIGNIFICA SOLEDAD. EL ESPERA POR TU MOMENTO PARA REVELARSE. SI DEJAS DE CAMINAR HACIA ÉL, MUERES. POR CADA PASO QUE DES HACIA ÉL, ÉL DARÁ DIEZ HACIA TÍ”. QUE IMPORTANTE ES TENER SIEMPRE PRESENTE, CRISTO NO NOS ABANDONA NUNCA…

“No es mayor el siervo que su amo, y comparten la casa del amo”.  A todos se nos pide fe, porque no se puede pedir amor si no se tiene fe, ni entrega. Necesitamos mucha fe, oración y generosidad.

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Tómate tiempo…

Tómate tiempo para pensar,

es la fuente de poder.

Tómate tiempo para rezar,

es el mayor poder de la tierra.

Tómate tiempo para reír,

es la música del alma.

Tómate tiempo para jugar,

es el secreto de la perpetua juventud.

Tómate tiempo para amar y ser amado,

es el privilegio que nos da Dios.

Tómate tiempo para dar,

el día es demasiado corto para ser egoísta.

Tómate tiempo para leer,

es la fuente de la sabiduría.

Tómate tiempo para trabajar,

es el precio del éxito.

Tómate tiempo para hacer caridad,

es la llave del Cielo.

 

Madre Teresa de Calcuta.

Reflexiones

Frases para reflexionar:

* El Amor empieza con una sonrisa, crece con un beso y termina con una lágrima.

* No llores por alguien que no lloraría por ti.

* Los buenos amigos son difíciles de encontrar, más difíciles de dejar e imposibles de olvidar.

* Tú sólo puedes ir tan lejos como añores.

* Las acciones hablan más fuerte que las palabras.

 

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Por que te quejas??????

pejul

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“Mi corazón se estremece de alegría al pensar en esto…”

27 de mayo 002

“Presiento que voy a entrar en el descanso… Pero presiento, sobre todo, que mi misión va a comenzar:  mi misión de hacer amar a Dios como yo le amo y de dar mi caminito a las almas.  Si Dios escucha mis deseos, pasaré mi cielo en la tierra hasta el fin del mundo.  Sí, yo quiero pasar mi cielo haciendo el bien en la tierra.  y eso no es algo imposible, pues desde el mismo seno de la visión beatífica, los ángeles velan por nosotros.

Yo no puedo convertir mi cielo en una fiesta, no puedo descansar mientras haya almas que salvar… Pero cuando el ángel diga: ‘¡El tiempo se ha terminado!’, entonces descansaré y podré gozar, porque estará completo el número de los elegidos y todos habrán entrado en el gozo y en el descanso.  Mi corazón se estremece de alegría al pensar en esto…”  (Últimas Conversaciones 17.7) Sta Teresita del Niño Jesus

Abandono en la providencia

teresita 16“Dios me proporciona así todos los medios para permanecer muy pequeña; y eso es lo que hace falta.  Yo estoy siempre contenta.  Me las arreglo, aun en medio de la tempestad, para mantenerme en una gran paz interior”.  (Últimas Conversaciones 18.4.1).

Los que corremos por el camino del amor creo que no debemos pensar en lo que pueda ocurrirnos de doloroso en el futuro, porque eso es faltar a la confianza y meternos a creadores…”  (Últimas Conversaciones 23.7.3)

El jabón

Un cristiano estaba caminando por la calle cuando se encontro con el dueño de una compañia que fabricaba jabones…

Mientras hablaban, el fabricante de jabones dijo:

-”El evangelio que usted predica no puede ser muy bueno, porque todavia hay mucha gente mala.”

El cristiano noto que habia un niño cerca jugando con lodo. El niño estaba manchado de barro de pies a cabeza.

El cristiano dijo a su amigo:

-”Su jabon no puede ser muy bueno, porque todavia hay mucho sucio en el mundo.”

El hombre respondio:

-”Bueno, solamente limpia cuando una persona lo usa.”

-”¡Exactamente!… Igual pasa con el Evangelio- dijo el cristiano”

Feliz día a las Madres

Aprovecho este espacio para saludar a mi madre y también a todas las madres que este domingo celebran su día.

En la Biblia hay ejemplos de madres tan notables como la Virgen María la madre de Jesús, Sara, la esposa de Abraham y madre de Isaac, y la sunamita que trató con el profeta Eliseo.

Se que cada una de ustedes es una mujer virtuosa como ellas.

En este día les deseo las mayores bendiciones de Dios.

Que Dios las siga bendiciendo

Pejul

Día de la Madre

Estaba oscuro…
Solo el rayo de la luz de tus ojos.
Me enseñaste a respirar
y tus entrañas acariciaban mi frágil cuerpo.

Soñaba con colores
y te imaginaba hermosa,
fueron nueve meses en un mundo rosa.

Crecí de a poco con tu calor
me alimentaba con tus caricias
y frases de amor.

El momento llegaba
iba a conocerte,
estaba muy protegida
con miedo de perderte…

Se hizo la luz
una mañana de febrero,
mamá ahí estabas tú
tan maravillosa y tan dulce
como te había imaginado.

Aprendí con el correr del tiempo
y en mis andanzas peligrosas
de cada uno de tus consejos
valorados en cada acto
de mis diecinueve años,
y soñando cada vez
que me encuentro lejos,
con tus palabras
que envuelven mis vivencias
y acobardan los miedos
de mi juventud.

¿Divorciados vueltos a casar?

Muchas veces hemos escuchado que la sociedad actual está viviendo una crisis de valores. Y aunque esta expresión necesita matizarse, vemos que en muchos aspectos estamos perdiendo la brújula y que los valores humanos y cristianos no son buscados porque no se alcanza a ver el atractivo que tienen. A veces la “escala de valores” va cediendo su lugar a los gustos del momento, a las preferencias, según los criterios muy personales y que no parecen ser negociables con ninguna normativa moral.

El matrimonio entre católicos no se escapa de esas influencias. ¡Cuántas parejas se casan por la Iglesia y al poco tiempo se separan! ¿ Fue un matrimonio a la ligera? ¿No se valoró el consentimiento matrimonial para toda la vida?

 Situación canónica

 El Derecho que rige a la Iglesia, llamado Derecho canónico, nos da una definición de matrimonio: “La alianza matrimonial, por la que el varón y la mujer constituyen entre sí un consorcio de toda la vida, ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de la prole, fue elevado por Cristo Nuestro Señor a la dignidad de sacramento entre bautizados” (Canon 1055,1). Esta definición toma los elementos del Concilio Vaticano II (GS 48) donde se dice que el matrimonio es la íntima comunidad de vida y amor, que surge del irrevocable consentimiento personal de los esposos y que, con ocasión de la celebración del sacramento, se convierte en vínculo sagrado.                                              
La Iglesia ofrece una pastoral preparatoria para la celebración del matrimonio y que las parejas que desean casarse aceptan de buen grado, aunque algunas veces la ven sólo “como requisito” y no como necesidad, razón por la cual se hace difícil una pastoral postmatrimonial, en el sentido de darle buen seguimiento y ayuda a las parejas que ya contrajeron matrimonio para que puedan crecer y consolidarse en su vocación y misión,

 Como pide el Papa Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (FC) cuando señala que la Iglesia promueva “programas mejores y más intensos de preparación al matrimonio para eliminar lo más posible las dificultades en las que se debaten tantos matrimonios, y más aun, para favorecer positivamente el nacimiento y maduración de matrimonios logrados” (No. 66).

Pero… ¿qué pasa cuando la pareja, sin una verdadera preparación, o después de preparar su matrimonio, y de realizarlo los primeros años, no puede seguir adelante? ¿Por qué se va acabando el encanto? ¿Por qué se hace difícil la convivencia conyugal?

 Se pueden señalar varias causas:

 •El matrimonio es una realidad humana sometida a la fragilidad, sólo en la vida eterna se alcanza la perfección.• El amor matrimonial, para que funcione, pide esfuerzo y donación, entre otras cosas, además de la gracia sacramental. Si falta esto el matrimonio se fractura.

 • Como realidad eclesial vive de su inserción en la vida parroquial, si el matrimonio se margina de esta realidad corre el riesgo de naufragrar.

• Si el amor no se alimenta, se va extinguiendo, y pronto aparece otra persona que, como intrusa, arrebata a uno de los cónyuges provocando con eso la infidelidad.
• Otras veces es la incompatibilidad de las formas de ser de los cónyuges, o bien la interferencia de la misma familia de uno de ellos, como vivir con los suegros; la ausencia prolongada del esposo por razones de trabajo, etcétera.

 Por supuesto que hay más causas, pero éstas parecen ser las más comunes. Y… ¿qué hacer cuando se llega a una ruptura matrimonial donde parece no haber retorno?

 En ocasiones la situación llega a tal grado que se hace difícil, o imposible, que los esposos sigan juntos. Se comienza entonces a pensar en la posible separación, sobre todo de la parte inocente. Es el caso de separación por adulterio de uno de los cónyuges y que afecta directamente a la fidelidad conyugal. ¿Qué hacer entonces?

 La Iglesia siempre está a favor de que se mantenga la unión conyugal lo más que se pueda, pero cuando la relación es imposible, es decir, “cuando la convivencia conyugal, lejos de servir para la consecución de los fines del matrimonio (el bien de los cónyuges y la generación y educación de la prole), se convierte en un detrimento para el bien físico o espiritual de los cónyuges y de los hijos, la defensa de los derechos fundamentales de unos y otros justifica la ruptura de la misma”.

Esta es una medida que muchos esposos en problemas suelen ignorar y que algunos sacerdotes, cuando son consultados, les recomiendan, antes de proceder a la disolución, tratando de hacer lo último posible, aunque a veces es demasiado tarde. Muchos optan decididamente por la separación al no encontrar otra solución, llegando posteriormente al divorcio civil.

Lo anterior nos permite hacer la aclaración de que a nivel sacramental no existe el divorcio cuando el sacramento del matrimonio se realizó “con todas las de la ley”, es decir, cumpliendo todos los requisitos, sobre todo el consentimiento matrimonial. Por eso, en la Iglesia católica no existe la realidad del divorcio a nivel del derecho. Se da sólo la separación temporal e indefinida de los cónyuges, según el canon 1153,1 que dice: “si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiada dura la vida en común proporciona al otro un motivo legítimo para separarse, con autorización del Ordinario del lugar y, si la demora implica un peligro, también por autoridad propia”. También la separación se da cuando se anula un matrimonio porque al celebrarse el sacramento del matrimonio no se cumplieron todos los requisitos, pero que se detectan posteriormente. Remitimos al lector a que vea el proceso de nulidad en números anteriores de esta revista.

 Lo anterior da como resultado esposos casados por la Iglesia y que se han separado, dándose, incluso, el divorcio civil. A ellos se les pide que se sigan acercando a los sacramentos de la Iglesia, mientras no exista otro obstáculo que les impida la confesión y la comunión. Se dan también los que, divorciados, han vuelto a casarse por el civil con otra pareja. La Iglesia les pide que no se sientan fuera de la Iglesia ni excomulgados, aunque la nueva unión les impide la confesión y la comunión sacramental, fuera del peligro de muerte. Y esto se debe a que el vínculo conyugal del primer matrimonio aún permanece, aunque haya pasado mucho tiempo. Por tanto, a estas parejas se les ofrece la siguiente atención pastoral: “A todos los divorciados vueltos a casar, la Iglesia ha de ofrecer de forma abundante y misericordiosa ‘los medios de salvación’ (FC 84,1). Juan Pablo II se expresa de este modo: ‘En unión con el Sínodo exhorto vivamente a los pastores y a toda la comunidad de los fieles para que ayuden a los divorciados, procurando con solícita caridad que no se consideren separados de la Iglesia, pudiendo y aún debiendo, en cuanto bautizados, participar en su vida’ (FC 84,3). La Exhortación hace las siguientes alusiones concretas:

• Se les exhorta a escuchar la Palabra de Dios;
• A frecuentar el sacrificio de la misa;
• A perseverar en la oración;
• A incrementar las obras de caridad y las iniciativas de la comunidad a favor de la justicia;
• A educar a los hijos en la fe cristiana;
• A cultivar el espíritu y las obras de penitencia para implorar de este modo, día a día, la gracia de Dios.
  

La participación en el Sacramento de la Eucaristía no es posible porque: ‘su estado y situación de vida contradicen objetivamente la unión de amor entre Cristo y la Iglesia, significada y actualizada en la Eucaristía. Hay además otro motivo pastoral: si se admitieran esas personas a la Eucaristía, los fieles serían inducidos a error y confusión acerca de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio’ (FC 84,5). Únicamente se admite a la Eucaristía —previa reconciliación en el sacramento de la penitencia — a aquellas personas que viven en situación en que ‘no pueden cumplir la obligación de la separación’ (por motivos serios, como, por ejemplo, la educación de los hijos y con tal de que asuman el compromiso de vivir en plena continencia, o sea, de abstenerse de los actos propios de los esposos” (FC 84,5) .

No se nos olvide que: “El divorciado es un cristiano, al menos en el sentido mínimo de ser bautizado, y aunque la Iglesia afirma que su situación actual es objetivamente una situación de pecado, los divorciados que se han vuelto a casar siguen perteneciendo a la Iglesia y a la comunidad parroquial en la que viven. Aunque sus derechos estén en parte limitados, no están excomulgados ni excluidos de la Iglesia; son y permanecen miembros de la Iglesia. Tienen la obligación, ante todo, de hacer lo posible por activar, educar y madurar su fe, así como de educar humana y cristianamente a sus hijos, participando en la vida de la Iglesia y en las luchas por la caridad y la justicia. Las obras de penitencia y la asistencia a la Eucaristía dominical, aún en la imposibilidad de comulgar, siguen urgiéndoles. (…) Hay que insistirles en la necesidad e importancia de la oración, tanto más cuanto que algunos de ellos tienen a veces papeles muy activos en la comunidad cristiana de la que forman parte. Sería lamentable pensar que todo su esfuerzo es inútil a los ojos de Dios, así como que creyesen que, por el hecho de haber sido apartados de los sacramentos, ya no tienen nada que hacer en la Iglesia. Los sacramentos son importantes, pero no son todo, debiendo la pastoral prestar atención no sólo a la evangelización de los divorciados que se han vuelto a casar, sino también a las condiciones de una verdadera presencia de dichas parejas en el seno de las comunidades cristianas”.

Que Dios, pues, asista y fortalezca la situación de estos hermanos nuestros y que de los demás cristianos no hagamos más pesada su carga con marginaciones o señalamientos dolorosos; más bien que nuestra actitud sea de comprensión, acogida y ayuda a quienes están en semejante realidad. Rechazarlos es hacerles más difícil la convivencia con la comunidad parroquial y su acercamiento a los medios de salvación, según su situación. El cristiano debe rechazar el divorcio, pero ayudar al hermano divorciado.

Feliz Pacua!

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A Él lo crucificaron
y por nosotros murió
y venciendo a la muerte,
un día de Pascua
RESUCITÓ
Él es Jesús el Salvador
que dió su vida por nosotros…
Por AMOR

No dejes de sembrar cosas buenas

Había una vez un hombre que subía cada día al autobús para ir al trabajo.  Una parada después, una anciana subía al autobús y se sentaba al lado de la ventana.  Siempre hacía lo mismo y un día, intrigado, el hombre le preguntó que era lo que tiraba por la ventana.

|Son semillas! – dijo la anciana.

¿Semillas?  ¿Semillas de qué?”

-De flores.. es que miro afuera y está todo tan vacío… Me gustaría poder viajar viendo flores durante todo el camino. ¿Verdad que seria bonito?

-Pero las semillas caen encima del asfalto, las aplastan los carros, se las comen los pájaros… ¿Cree que sus semillas germinarán al lado del camino?

-Seguro que sí.  Aunque algunas se pierdan, alguna acabará en la cuneta y, con el tiempo, brotará.

-Pero tardarán en crecer, necesitan agua…

-Yo hago lo que puedo hacer.  ¡Ya vendrán los días de lluvia!

 La anciana siguió su trabajo..  Y el hombre se bajó del autobús para ir a trabajar, pensando que la anciana había perdido un poco la cabeza.

Unos meses después, yendo al trabajo, el hombre, al mirar por la ventana, vió todo el camino lleno de flores…

¡Todo lo que veía era un colorido y florido paisaje!

Se acordó de la anciana, pero hacía días que no la había visto.  Preguntó al conductor:

 -¿La anciana de las semillas?

-Pues ya hace un mes que murió.

El hombre volvió a su asiento y siguió mirando el paisaje.

 Las flores han brotado, se dijo, pero, ¿de que le ha servido su trabajo?  No ha podido ver su obra…

 De repente, oyó la risa de un niño pequeño.  Una niña señalaba entusiasmada por las flores…

-¡Mira, papá!  ¡Mira cuántas flores!

¿Verdad que no hace falta explicar mucho el sentido de la historia?

La anciana de nuestra historia había hecho su trabajo, y dejó su herencia a todos los que la pudieran recibir, a todos los que pudieran contemplarla y ser más felices.  Dicen que aquel hombre, desde aquel día, hace el viaje de casa al trabajo con una bolsa de semillas que va arrojando por la ventanilla.

No dejes de sembrar cosas buenas.  Alguien siempre recogerá su siembra.

“AL FINAL CADA UNO COSECHARA LO QUE HA SEMBRADO” (Gal. 6, 7)

“El que siembra con mezquindad, con mezquindad cosechará, y el que siembra sin calcular, cosechará también fuera de todo cálculo” (2Cor. 9, 6)

Existe Dios?

dioshamuertoEn nuestra vida diaria nos encontramos personas que de una u otra forma se hacen y nos hacen esta pregunta. Esta cuestión puede ser formulada en distintos momentos: momentos de dolor, de confusión, de soledad o de abandono, pero el interrogante siempre es el mismo.

 

Los creyentes tenemos el deber de facilitar la respuesta personal a este interrogante. Tenemos que hacerlo con nuestra vida, con nuestro ejemplo, con nuestra cercanía con Dios, con nuestra confianza en la Palabra y, sobre todo, con el amor a los demás. Pero no es menos cierto que también tenemos que dar con humildad y con íntimo convencimiento, nuestra respuesta a la gran pregunta sobre la existencia de Dios.

Veamos algunos puntos de reflexión sobre este tema que podemos compartir con los demás.

1.- ¿Existe Dios?– Para contestar a esta pregunta podemos encontrar fundamentalmente tres tipos de personas:

 

ATEOS: Son las personas que niegan la existencia de Dios.
AGNÓSTICOS: Son las personas que ni afirman ni niegan la existencia de Dios. Puede ser que Dios exista o que no exista…
CREYENTES: Son las personas que afirmamos la existencia de Dios.

2.- Pero, ¿Si Dios existe por qué no se le ve…?– En la vida existen muchas cosas que existen y no se ven, por ejemplo: el frío, el calor, la salud, el oxígeno, las ideas, los pensamientos, los sentimientos, la enfermedad, el dolor, la felicidad, el amor, etc. etc. Los ejemplos que podemos poner serían interminables. En la existencia humana son más las cosas que existen y no se ven que al contrario.

 

3.- De acuerdo. Es verdad que en la vida existen muchas cosas que existen y no se ven, pero esas cosas que no se ven se sienten y se pueden sentir muchas veces…– Efectivamente. Todo lo que te he comentado existe y se puede sentir. Si no sentimos no podemos captar las cosas que nos rodean las veamos o no.
Para nosotros los cristianos el “sentir” la existencia y la presencia de Dios es lo que llamamos “tener fe”. La fe no es un sentimiento, es otra cosa bien distinta: es aceptar en lo más íntimo de tu ser la presencia de Dios que te ama.

 

4.- Bueno. Ya llegamos al tema de siempre, al tema de la fe. Para nosotros los no creyentes si llegamos a este punto se interrumpe toda conversación porque no podemos hacer nada contra ella. Si alguien te dice que tiene fe en Dios no podemos desmentirlo…– En realidad “tener fe” no es algo solamente referido a Dios. El ser humano vive constantemente actos de fe en su vida diaria. Tener fe es confiar en lo que no vemos y eso lo hacemos cada día y en cada momento. Veamos algunos ejemplos:

 

. Una persona va a realizar un viaje en avión. Compra el billete, se sube al aparato y no pide más garantías de ningún tipo. Ni sabe quién es el piloto ni el mecánico, ni mucho menos sabe de su pericia… No sabe el estado del aparato ni de sus fallos técnicos. No conoce la situación emocional y física de la tripulación… Pero la persona hace un acto de fe, (confía) en que todo irá bien y pone de esta forma su vida y su cuerpo en manos de unos desconocidos…

. Vas a un bar y pides un café… Al poco tiempo te traen un líquido negro en una taza o vaso y haces un nuevo acto de fe (confías), ya que no tienes ninguna prueba ni científica ni técnica que el contenido del mismo sea el café solicitado. Te lo tomas porque confías que no hayan introducido en tan negro líquido un poderoso veneno…

. Vas a cruzar un paso de peatones… Haces de nuevo un inmenso acto de fe. Confías que los coches se pararán y te dejarán pasar sin mayores dificultades. Nadie te ha garantizado ni científica ni técnicamente que los conductores van a respetar esa regla de circulación, pero tienes fe en que los coches se detendrán ante tu presencia… todo un acto de fe…

. Vas al médico. Muchas veces no sabes ni cómo se llama ni conoces su pericia. No le exiges ver su título académico ni pruebas de su competencia… Tienes delante a un desconocido que te dice qué tienes que tomar y en qué dosis… No te cercioras de sus posibles errores… Haces otro acto de fe y desde que sales de la consulta vas y te compras los medicamentos y confiando en el médico te los tomas sin pensar en las posibles gravísimas consecuencias para tu organismo… Los errores médicos están al día… todo un acto de fe…

. Desde que nací conocí a un hombre y una mujer que se han pasado toda la vida diciéndome que son mis padres. La verdad es que no tengo ninguna constancia ni científica ni técnica que me obligue a creer que lo son. Quiero muchísimo a mis padres pero no tengo ninguna prueba que me demuestre que lo son. Hago un acto de fe (confío) en que lo son y les amo y respeto como se merecen. Lo mismo ocurre con mis hermanos… todo un acto de fe…

Como ves todo en la vida humana es un acto de fe, es un confiar en las personas, en su bondad, en su buena disposición a no hacerme daño. Objetivamente no tengo ninguna prueba ni científica ni técnica, pero confío plenamente en las personas con las que me encuentro en la vida.

Esa fe, esa confianza humana no se queda sólo en las personas a las que veo. También hay muchas situaciones de mi vida que me hacen confiar en lo que yo individualmente tengo que hacer. Respirar, ordenar que mis pulmones tomen oxígeno, es un gran acto de fe porque nadie me ha garantizado que no esté respirando algún producto nocivo para mi salud, aunque su olor sea agradable… Comer deliciosos manjares y aparentes alimentos nutritivos es otro gran acto de fe. Confío que ellos no van a producir daño a mi organismo…

Confiar el mi marido o esposa… en mis amigos… en mis compañeros de trabajo…. Todo en la vida es un acto de fe…
Siempre me he preguntado que si a los demás no les pedimos tantas pruebas…¿Por qué algunos exigen tantas pruebas a Dios…?

5.- De acuerdo que todo en la vida es un acto de fe, pero confío en cosas que veo. Confío en su utilidad y en su bondad. Pero ¿Cómo voy a confiar en Dios (cómo voy a tener fe en Él) si no le veo, ni lo siento…?– Buena reflexión.
La fe de los cristianos no es un sentimiento. No creemos porque “sentimos”. Creemos porque nos fiamos de Dios y de su Palabra, nos fiamos de los sacramentos, nos fiamos de los demás y de nosotros mismos…
Nuestra fe no es sólo mundana. Nuestra fe es también sobrenatural. Fue Jesús quien nos enseñó el camino para entender la vida y la salvación humanas. Quien sigue a Jesús entregándose a Él de corazón, a pesar de los fallos y errores de la debilidad humana, podrá entender y confiar (tener fe) en lo que Jesús nos dijo.

 

Hay muchos ateos , agnósticos y creyentes que hacen grandes actos de fe, no sólo como los descritos sino con otras abstracciones mucho más difíciles de creer:

. Yo nunca he visto la paz y sin embargo creo en ella.
. Nunca he visto la democracia y creo que es un valor.
. Nunca he visto la igualdad y estoy convencido que los seres humanos, sea quien sea, somos iguales ante Dios.
. Nunca he visto la solidaridad y sin embargo estoy convencido que una humanidad solidaria es con mucho lo mejor.
. Nunca he visto los derechos humanos pero estoy seguro que hay que respetarlos y fomentarlos.
. Nunca he visto la libertad pero sé que uno de los mayores bienes del ser humano.
. Nunca he visto la justicia pero sin ella la vida humana apenas tendría sentido…
Y así podría seguir enumerando cada una de las miles de situaciones humanas que existen aunque no se vean y aunque haya personas que además de no verlas, tampoco las sienten…

Creo que estas situaciones invisibles hacen a las personas más humanas. No son conceptos vacíos. No son meras abstracciones. Cada una de ellas dignifican al ser humano y le ayudan a ser más pleno y más feliz. Si todo esto me hace mucho mejor, ¿Cómo no voy a creer en Dios, el hacedor de todo lo bueno que reina en el corazón humano?

¿Por qué el bien nos hace felices y el mal desdichados?
¿Por qué la injusticia nos hace sufrir y la justicia nos equilibra?
¿Quién ha escrito estos códigos espirituales en nuestro corazón? ¿La genética…? ¿Por qué entonces otras personas no tienen mis mismos valores y apreciaciones sobre la bondad de las personas? ¿Por qué el mal…?

Muchas preguntas quedan por hacer y responder. El ser humano tiene una vida para dar las respuestas adecuadas a los interrogantes que la vida nos ofrece. Felices los que al final de su existencia tienen más respuestas que preguntas… Felices los que crean sin ver…

Las quejas de Dios…

Me llamas Señor y no me obedeces.
Me llamas luz y no me ves.
Me llamas camino y no me sigues.
Me llamas vida y no me deseas.
Me llamas sabio y no me escuchas.
Me llamas bello y no me amas.
Me llamas rico y no me pides.
Me llamas eterno y no me buscas.
Me llamas bondadoso y no confías.
Me llamas noble y no me sirves.
Me llamas Dios y no me temes.

Si te alejas,  no me culpes

Alexia

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