Caminata de Zuñiga – Pacarán a Lunahuaná

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El sábado 25 de abril algunos jóvenes de Machuranga, Zúñiga, Pacarán y Romaní… perteneciente a los clubs hicierón una caminata – romería al pueblo vecino de Lunahauná.

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Informe de la Semana Santa en Zuñiga

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Durante los días del 03 de abril al 12 de abril, se realizó como todos los años la Semana Santa con la colaboración y la participación de todos los fieles.

 

La comisión estuvo representada por las siguientes personas:

 

PRESIDENTE: Sr. Olmedo Yalle Gutierrez

SECRETARIO: Sr. Cárlos Bonifacio R.

TESORERA: Sra. Gisela Cuzcazo.

COMISIÓN DE BANDA: Sr. Melzi Alvarado

 

Se contó con un programa oficial antes y con un boletín informativo después del evento.

 

El movimiento económico fue de la siguiente manera:

 

  1. El 15 de marzo se hizo una actividad recaudando la suma de S/.526.30 nuevos soles.
  2. El miércoles santo se tuvo el 1er remate de productos recaudando S/. 243.00 nuevos soles.
  3. El viernes santo se realizó el 2do remate de los productos recaudando S/.327.00 nuevos soles.
  4. El domingo de resurrección se hizo el último remate de los productos, y se recicibio donaciones, recaudando 1,268.50 nuevos soles.

Recaudando un total de S/: 2, 499.80 nuevos soles.

 

Egresos:

  1. Gastos en programa S/. 30.00
  2. Servicio de luz eléctrica  S/.25.00
  3. Lavado de manteles y ornamentos litúrgicos S/. 40.00

Total de egresos: S/. 95.00

 

TOTAL DE INGRESOS: S/. 2,404.80

Dinero que por acuerdo unánime se ha comprado 130 bolsas de cemento destinado para la construcción de la Iglesia.

Inicio de la construcción de la nueva Iglesia de Zúñiga

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Zúñiga, es uno de los distritos que comprende la Provincia de Cañete en lo civil. En lo eclesiástico es parte de la Parroquia San Francisco de Asís de Pacarán cuyo párroco es el Reverendo P. Nilton Pachas Zavala.

Es un valle cálido, fértil alimentado por el río cañete, por eso se le llama “Valle del eterno sol radiante”, aquí se encuentra excelentes productores de vino, de pisco. La gente en su mayoría se dedica a la agricultura y otros al comercio.

Es un pueblo profundamente católico, prueba de ello son sus instituciones, asociaciones, la Legión de María, el movimiento de retiros Juan XXIII, etc. y sus innumerables fiestas religiosas y costumbristas durante el año; destacando la Semana Santa y la fiesta patronal de “Nuestra Señora de la Asunción” del 15 de Agosto. Y también lo era su grandiosa iglesia colonial:

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En la noche del 15 de agosto del 2007, cuándo se daba inicio a la procesión de la Patrona, a causa del terremoto la Iglesia quedó en escombros, muchos contemplaron, vivieron y ahora lo recuerdan con gratitud el gran milagro por medio de la Virgen de que no hubiera desgracias humanas.

 

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Los fieles preocupados por la recuperación de esta valiosa reliquia unidos al párroco y al comité – pro templo han venido y siguen realizando actividades.

En esta semana se ha dado inicio oficialmente a las obras:

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Con su oración y apoyo en un futuro próximo tendremos nuevamente la Iglesia

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AYUDANOS, LA IGLESIA DE ZUÑIGA TE NECESITA

 

 

 

SEMANA SANTA ZUÑIGA 2009

HAZ CLICK AQUI:

Programa de semana Santa 2009

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Via Crucis en Pacarán – Zúñiga

“Vía Crucis” latín de “Camino de la Cruz” . También conocido como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación. En la Parroquia de Pacarán se lleva a cabo todos los viernes de cuaresma a las 5:00pm.

En Zúñiga está distribuido de la siguiente manera:

Viernes 20 de Marzo: Campanahuasi

Viernes 27 de Marzo: Zúñiga Pueblo

Viernes 03 de Abril: Buenos Aires

Entre los dias de semana: Apotara, Romaní y Machuranga

¿Por que las mujeres no pueden ser sacerdotes?

La cuestión ha sido planteada minoritariamente por eclesiásticos que han creído interpretar el sentimiento de algunas mujeres de nuestro tiempo, y ha dado lugar a los inevitables comentarios de una prensa ávida de noticias sensacionales, presta a encontrar fisuras en el cuerpo de la Iglesia.
Los propugnadores del sacerdocio femenino han buscado argumentos de índole muy variada para apoyar su propuesta. Entre todos ellos, se pone especial énfasis en aquellos que manifiestan mayor seriedad.

1) Adecuación de la Iglesia a las características de la sociedad moderna

Tras siglos de opresión, la mujer se sitúa hoy en una actitud reinvindicadora (el deseo de otorgarles el sacerdocio no procede, sin embargo, de una actitud de emancipación feminista, sino que ha sido promovido por eclesiásticos principalmente). La Iglesia debe acoger institucionalmente y a todos los niveles esta actitud, y superar así su pasado antifeminista.

Aquí, es fácilmente observable tan sólo una concepción humana de la Iglesia, como si ella pudiera rectificar su esencia constitutiva. Su estructura fundamental no deriva de la sociedad, o de la cultura, o de la mentalidad de su tiempo. La Iglesia no puede pretender hacerse creíble o aceptable para los hombres a base de dejar de ser lo que es, aunque hubiese una opinión mayoritaria que lo reclamara: como Cristo, será siempre al no de contradicción, necedad para algunos y escándalo para otros, fiel a la voluntad divina expresada por la Revelación, conservada en su fe y en su vida de modo continuo y homogéneo, por veinte siglos, con la asistencia del Espíritu Santo.

2) Igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

Es muy justo hablar de igualdad de derechos del hombre y de la mujer en la sociedad civil, en base a su condición de personas, y en base a que la naturaleza humana es una y la misma en el hombre y en la mujer. También es muy justo hablar de la igualdad radical de todos los fieles en Cristo: igualdad en su común dignidad de hijos de Dios por la gracia, igualdad en la vocación universal a la santidad y a la bienaventuranza en el Cielo, igualdad también del deber fundamental de cooperar activamente en la salvación de las almas. Todo eso comporta también una cierta igualdad de derechos en la Iglesia (aunque aquí conviene usar de una cierta cautela al hablar de derechos: porque, en este orden sobrenatural, dependen de lo que Dios haya querido libremente concederle. Todos los fieles-el varón como la mujer-han sido igualmente regenerados por Cristo en el bautismo y hechos participes de su misión salvadora.

Sin embargo, ningún fiel-ni varón ni mujer-tiene realmente ningún derecho al sacerdocio ministerial. Como en el caso de la elección de los apóstoles y del apóstol de las gentes, es Dios quien llama al sacerdocio a quien quiere, cuando quiere y como quiere: “Nadie se arrogue esa dignidad, si no es llamado por Dios, como Aarón”.

El orden sagrado no está en la linea de los derechos de los fieles, no es como el desarrollo normal del sacerdocio común de todos. El sacerdocio ministerial es un don peculiar, por el que Cristo asume a algunos para que obren en Su nombre con Su autoridad, para prestar a la Iglesia un ministerio peculiar .Como gratuitas y no debidas a los hombres fueron la Encarnación y Redención, gratuitas y no debidas son las condiciones establecidas por Dios para escoger a algunos para el ministerio sacerdotal.

Esto no se opone a la igualdad fundamental de los fieles, ni divide a los cristianos en dos categorías: argumentar de otra modo conduciría a un clericalismo demagógico, como antes tuvimos otro seudoaristocrático. La Virgen Maria, venerada con un culto especial, muy por encima de los santos, nunca tuvo un grado jerárquico en la Iglesia.

3) La prohibición procede de una cultura y una mentalidad paganas.

Los propulsores del sacerdocio femenino argumentan que Cristo eligió sólo hombres por los condicionamientos sociales de la época y la influencia de la mentalidad pagana. La elección de varones sería simplemente un hecho histórico superable. Además, pese a las influencias paganas en la primitiva cristiandad-añaden-, se confirieron determinados ministerios a mujeres.

El Señor escogió como apóstoles a doce varones. Le seguían y servían mujeres-algunas más fleles y enérgicas que los apóstoles-, pero no las llamó al ministerio sacerdotal. Quienes piensan que Cristo se dejaba influir en ello por el ambiente, muestran, además de una actitud irreverente, una total incapacidad para conocerle: los Evangelios dan testimonio más que suficiente de su superioridad sobre los condicionamientos externos.

Por otra parte es gratuito afirmar que la elección exclusiva de varones fue un hecho y no manifestación de una voluntad expresa y perdurable: la Revelación se nos comunica con palabras y con obras, y además no sólo consta en la Escritura, sino también en la Tradición, y según la proposición autorizada del magisterio unitario y permanente.

La alusión a que la mentalidad pagana dificultaba la elevación de la mujer al magisterio sacerdotal, está mal traída, porque no es cierta: precisamente en el mundo pagano contemporáneo de la Iglesia primitiva eran frecuentes las sacerdotisaa, las vestales, etc., y, en cambio, las diaconisas de la Iglesia sólo realizaban oficios asistenciales, de preparación catequética, etc. No hay precedente alguno sobre el sacerdocio de la mujer.

4) La madurez del laicado.

El reconocimiento del valor del sacerdocio común de los fieles, la corresponsabilidad de todos los cristianos en la misión única de la Iglesia, exigen la presencia activa de la mujer en todos los ministerios eclesiásticos. Los que así argumentan dicen que el problema consiste simplemente en dar todo su verdadero valor al sacerdocio común de los fieles. Ha llegado el momento histórico-concluyen-de que la comunidad confíe a cualquiera de sus miembros, según las circunstancias, cualquier ministerio y presidencia sin discriminación alguna.

Se revela aquí una óptica clerical que lleva a concebir el sacerdocio ministerial como un ascenso en el escalafón eclesiástico, como una potenciación de la vocación cristiana, como la meta-en fin-de un carrera, ignorando la realidad eclesial y sumamente eficaz de una existencia cristiana plenamente secular.

De ahí que el Santo Escrivá de Balaguer, que ha dedicado su vida a defender la plenitud de la vocación cristiana del laicado, de los hombres y de las mujeres corrientes que viven en medio del mundo, y por tanto a procurar el pleno reconocimiento teológico y jurídico de su misión en la Iglesia y en el mundo, se haya sentido impulsado a señalar que el cristiano corriente, hombre o mujer, puede cumplir su misión específica, también la que le corresponde dentro de la estructura eclesial, sólo si no se clericaliza, si sigue siendo secular, corriente, persona que vive en el mundo y que participa de los afanes del mundo.

Pero, además, el argumento aludido revela también la confusión entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial, error que se incluía ya en el repertorio herético de Lutero. La diferencia esencial, y no de grado, entre ambos, ha sido manifestada frecuentemente por el Magisterio Eclesiástico.

Hemos considerado los principios fundamentales que responden a los argumentos más significativos; podrían añadirse otras razones de conveniencia, pero serian accidentales: lo que importa esencialmente es cómo Dios ha dispuesto las cosas; Dios ha dispuesto los miembros en el cuerpo, que es la Iglesia, y sólo Dios sabe las razones que tuvo para hacerlo.

Movimiento de Retiros Juan XXIII

Logo del Movimiento Juan XXIII 

¿Que es el movimiento de retiros Juan XXIII?

UN MOVIMIENTO DE EVANGELIZACIÓN

El Movimiento Juan XXIII es una asociación internacional, de fieles,  constituida de acuerdo a los cánones  del Derecho Canónico de la Iglesia Católica, e inspirada en los principios que emanaron del Concilio Vaticano II.  Nace en Puerto Rico, en la Diócesis de Arecibo, creada bajo el pontificado del Papa Pablo VI, para ser “un movimiento de evangelización” y trabajar principalmente por aquellos alejados de la Iglesia y marginados, también, de la sociedad.  El Movimiento Juan XXIII  no trabaja para sí,  busca ser fermento y servir como una plataforma de lanzamiento; trabaja  hacia fuera.  Un movimiento que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados, de los más alejados, de aquellos que por su problemática viven en le anonimato de la vida pensando que el Evangelio no puede ser predicado para ellos y necesitan que alguien los encuentre y les anuncie a Jesucristo: para ellos es el Movimiento Juan XXIII.  En el cumplimiento de esta Misión, el Movimiento Juan XXIII tiene una mística propia, un carisma, un don que el Señor le ha confiado, una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en esta opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.

GÉNESIS DEL MOVIMIENTO

En una pequeña capilla de la Comunidad de Allende, en el barrio de Sabana Hoyos, el barrio más grande de Puerto Rico, asistían a la misa dominical apenas 30 ó 35 personas y siempre los mismos….  Este hecho que podía pasar desapercibido, era el reflejo de una realidad: una diócesis, creada por el Papa Juan XXIII, que con toda la problemática que tenía, vivía la efervescencia de Vaticano II pero que, pese a sus esfuerzos, no podía llegar a todos.  Ante esta necesidad no satisfecha, el Espíritu Santo, fiel guardián de la Iglesia y su misión, interviene inspirando e impulsando a un laico, Nelson Rivera Beauchamp, a preocuparse por la situación de “su capilla”.  Con la autorización de su Párroco, Nelson inicia de una serie de visitas, reuniones y jornadas de un día con los miembros de su comunidad que terminan en lo que sería el inicio del Movimiento Juan XXIII: un retiro de tres días, del 13 al 15 de julio de 1973, para 24 jóvenes en su mayor parte con problemas de drogadicción.  En un humilde almacén de alimentos de una granja donde se criaban pollos, nació el Movimiento Juan XXIII, con un carisma específico, como una respuesta suscitada por el Espíritu Santo ante una necesidad fundamental de su Iglesia: que la evangelización llegue a donde no está llegando.  A los treinta y cuatro años de este primer retiro, el Movimiento Juan XXIII tiene una presencia reconocida y autorizada en más de ochenta y cinco diócesis de nueve  países: Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Ecuador, Honduras, Estados Unidos, Italia, España y Colombia., donde realiza su labor evangelizadora en comunión y armonía con la Iglesia y sus Pastores.

OBJETIVOS GENERALES

  1. Llamar a la conversión a las personas que están alejadas o al margen de la Iglesia. Crear un clima pastoral para que las acciones organizadas logren que los llamados cambien su conducta de vida y hagan una opción por Jesucristo.
  2. Fomentar la máxima formación integral de sus miembros mediante la oración, los sacramentos, los estudios catequéticos y teológicos y el apostolado individual y en equipo, como un camino de conversión hacia la común vocación a la santidad.
  3. Procurar que los miembros del movimiento vivan su compromiso bautismal sembrando en todos y en cada uno de ellos el espíritu y convicción de ser Iglesia, motivando la participación de su realidad y necesidades con una total entrega de servicio en comunión con la Iglesia Local y sus Pastores.
  4. Procurar la participación del Movimiento Juan XXIII en las actividades y pastoral diocesana en coordinación con el Ordinario del lugar y sus representantes.
  5. Procurar la incorporación activa de sus miembros en sus parroquias para que participen en aquello en que puedan ser útiles según sus carismas y en coordinación con los sacerdotes.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  1. Celebrar retiros de tres días, con los temas, dinámicas y prácticas devocionales que se   han escogido y han sido practicadas desde los inicios hasta el presente.
  2. Organizar retiros de seguimiento, propios del Movimiento Juan XXIII, para las personas que han participado en la primera experiencia.
  3. Organizar la reunión semanal a nivel diocesano para fomentar la formación integral de  sus dirigentes y miembros que aspiran a trabajar en los retiros.
  4. Organizar la reunión semanal a nivel parroquial o ínter parroquial para fomentar la formación integral de sus miembros y procurar su participación en las actividades de sus respectivas parroquias, manteniendo la vinculación de los miembros entre sí y con el movimiento.

MEDIOS Y RECURSOS PROPIOS

Para alcanzar sus objetivos, el Movimiento Juan XXIII, en fidelidad al Evangelio, a la Tradición y al  Magisterio de la Iglesia, emplea medios y recursos propios:

1.      Retiros de evangelización de tres días preparados en todos sus aspectos para que las personas mediten y mejoren sus vidas. Se utilizan recursos: teológicos (doctrina), sobrenaturales (sacramentos, oración, acción de la Gracia y sacrificio), psicológicos (testimonios personales y otros), pedagógicos (metodología aplicada para que el mensaje llegue bien a los destinatarios).

2.      Seguimiento que comienza con la clausura del retiro y su finalidad es acoger, acompañar y formar al retirista nuevo, desarrollando su vida cristiana.

3.      Triduo de oración, anualmente, en el fin de semana más cercano al 11 de octubre, fiesta del Beato Juan XXIII.

4.      Misiones con predicaciones públicas, abiertas a la comunidad, utilizando conferencias bíblicas, mensajes kerigmáticos y testimonios personales.

5.      El Movimiento Juan XXIII mantendrá su campo apostólico dentro de los límites diocesanos para los cuales ha recibido la correspondiente aprobación. Si fuera solicitada una misión en otra diócesis, primero obtendrá la aprobación necesaria del Ordinario del lugar.

EL RETIRO JUAN XXIII

  1. El Retiro Juan XXIII es un retiro de evangelización kerigmática que busca descubrir, a quienes se han apartado del camino del Señor y viven en el anonimato de la vida pensando que el evangelio no puede ser predicado para ellos, que existe un camino diferente y mucho mejor y tratar de provocar en ellos una conversión, un cambio en su conducta y en su vida cristiana mediante la experiencia de un encuentro con Cristo vivo.
  2. Teniendo presente que es el mismo Cristo quien produce la conversión y el cambio, el Retiro, las charlas y todas las actividades previstas están orientadas a ayudar a que se produzca esa conversión, a potenciar ese momento para que quien lo está viviendo se encuentre con Cristo y le de una respuesta que cambie su vida.
  3. Para alcanzar este fin, el Retiro posee una estructura establecida, unas charlas y actividades previstas que son propias del Movimiento y que deben ser mantenidas así, sin agregar, ni suprimir o cambiar los esquemas originales y aprobados.
  4. Las charlas del Retiro, repartidas en sus tres días de duración, una noche de reflexión, un día de conversión y un día de apostolado, buscan despertar la conciencia de los participantes llevándolos a reflexionar sobre su vida. Se les invita a reconocer la necesidad de un cambio, presentándoles a un Cristo vivo y personal, Dios y Hombre a la vez, como el camino a ese cambio. Se les lleva también al conocimiento de lo que es la Gracia de Dios y se pone en evidencia su presencia en la transformación de nuestra vida.
  5. Las actividades previstas consisten en la participación activa y organizada en el desarrollo del Retiro, de aquellos que ya han vivido la experiencia anterior de un retiro Juan XXIII, con sus oraciones, ayunos, sacrificios y otras actividades religiosas conforme a la Tradición de la Iglesia.
  6. La Clausura es el primer contacto que tiene el nuevo retirista con el mundo externo, con su familia, con amigos y con su propia fe.  Un contacto, que para muchos es momento de iniciar una nueva vida, momento de perdón y de reconciliación con el mundo que ha ofendido.  Tiene varios componentes importantes, a saber; la presentación de los nuevos retiristas, el encuentro con sus familiares y amigos y la entrega de los carnets que lo identifica como nuevo retirista y donde éste hace varios compromisos.  Como elemento importante en la experiencia del retiro Juan XXIII, la clausura se programa al finalizar la misa de clausura por lo que debe revestirse de gran solemnidad desde la liturgia que le antecede y en la ceremonia en sí misma, sobria, en un ambiente de fraternidad.

UN MOVIMIENTO AL SERVICIO DE LA IGLESIA

El Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII es un movimiento de laicos que han vivido la experiencia profunda del amor de Dios a partir de un encuentro con Cristo vivo y que quieren  vivir su compromiso bautismal con una total entrega de servicio y un espíritu de comunión y participación con la Iglesia y sus Pastores.  Un Movimiento que siente  que todos y cada uno somos Iglesia, que siente y vive a la Iglesia como algo propio, vive su realidad y sus necesidades, y por eso participa con alegría en aquello que le sea encomendado.  Un Movimiento que quiere, en comunión con sus Pastores y en armonía con las iniciativas diocesanas, llevar el Evangelio a todos.

ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

El Movimiento Juan XXIII está estructurado, siguiendo el modelo de nuestra Iglesia, por niveles: un nivel parroquial, un nivel diocesano, un nivel nacional y un nivel internacional.  Somos un Movimiento nacido para ayudar a los sacerdotes en su Parroquia,  para despertar en cada bautizado que es parte de una comunidad llamada Iglesia y que está llamado a crecer en ella dentro de una comunidad Parroquia, pero un Movimiento que responde a su propia organización diocesana.  La base operativa del Movimiento es el nivel diocesano. La Directiva Diocesana es la encargada de la dirección de los asuntos del Movimiento en cada una de las diócesis o jurisdicciones eclesiásticas, siendo esta Directiva Diocesana la única autorizada para realizar retiros.  La Junta Nacional, formada por los Presidentes y delegados diocesanos, representa a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII del país y se encarga de la dirección general de los asuntos del Movimiento en dicho país.  La Junta Internacional integrada por los Presidentes y delegados nacionales  es el órgano de gobierno que representa a nivel internacional a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII, encargándose de la dirección general de los asuntos del Movimiento y sirviendo además como organismo de decisión y arbitraje en las situaciones y diferencias que pudieran presentarse dentro del mismo.