Caminata de Zuñiga – Pacarán a Lunahuaná

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El sábado 25 de abril algunos jóvenes de Machuranga, Zúñiga, Pacarán y Romaní… perteneciente a los clubs hicierón una caminata – romería al pueblo vecino de Lunahauná.

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Informe de la Semana Santa en Zuñiga

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Durante los días del 03 de abril al 12 de abril, se realizó como todos los años la Semana Santa con la colaboración y la participación de todos los fieles.

 

La comisión estuvo representada por las siguientes personas:

 

PRESIDENTE: Sr. Olmedo Yalle Gutierrez

SECRETARIO: Sr. Cárlos Bonifacio R.

TESORERA: Sra. Gisela Cuzcazo.

COMISIÓN DE BANDA: Sr. Melzi Alvarado

 

Se contó con un programa oficial antes y con un boletín informativo después del evento.

 

El movimiento económico fue de la siguiente manera:

 

  1. El 15 de marzo se hizo una actividad recaudando la suma de S/.526.30 nuevos soles.
  2. El miércoles santo se tuvo el 1er remate de productos recaudando S/. 243.00 nuevos soles.
  3. El viernes santo se realizó el 2do remate de los productos recaudando S/.327.00 nuevos soles.
  4. El domingo de resurrección se hizo el último remate de los productos, y se recicibio donaciones, recaudando 1,268.50 nuevos soles.

Recaudando un total de S/: 2, 499.80 nuevos soles.

 

Egresos:

  1. Gastos en programa S/. 30.00
  2. Servicio de luz eléctrica  S/.25.00
  3. Lavado de manteles y ornamentos litúrgicos S/. 40.00

Total de egresos: S/. 95.00

 

TOTAL DE INGRESOS: S/. 2,404.80

Dinero que por acuerdo unánime se ha comprado 130 bolsas de cemento destinado para la construcción de la Iglesia.

Inicio de la construcción de la nueva Iglesia de Zúñiga

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Zúñiga, es uno de los distritos que comprende la Provincia de Cañete en lo civil. En lo eclesiástico es parte de la Parroquia San Francisco de Asís de Pacarán cuyo párroco es el Reverendo P. Nilton Pachas Zavala.

Es un valle cálido, fértil alimentado por el río cañete, por eso se le llama “Valle del eterno sol radiante”, aquí se encuentra excelentes productores de vino, de pisco. La gente en su mayoría se dedica a la agricultura y otros al comercio.

Es un pueblo profundamente católico, prueba de ello son sus instituciones, asociaciones, la Legión de María, el movimiento de retiros Juan XXIII, etc. y sus innumerables fiestas religiosas y costumbristas durante el año; destacando la Semana Santa y la fiesta patronal de “Nuestra Señora de la Asunción” del 15 de Agosto. Y también lo era su grandiosa iglesia colonial:

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En la noche del 15 de agosto del 2007, cuándo se daba inicio a la procesión de la Patrona, a causa del terremoto la Iglesia quedó en escombros, muchos contemplaron, vivieron y ahora lo recuerdan con gratitud el gran milagro por medio de la Virgen de que no hubiera desgracias humanas.

 

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Los fieles preocupados por la recuperación de esta valiosa reliquia unidos al párroco y al comité – pro templo han venido y siguen realizando actividades.

En esta semana se ha dado inicio oficialmente a las obras:

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Con su oración y apoyo en un futuro próximo tendremos nuevamente la Iglesia

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AYUDANOS, LA IGLESIA DE ZUÑIGA TE NECESITA

 

 

 

SEMANA SANTA ZUÑIGA 2009

HAZ CLICK AQUI:

Programa de semana Santa 2009

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Via Crucis en Pacarán – Zúñiga

“Vía Crucis” latín de “Camino de la Cruz” . También conocido como “Estaciones de la Cruz” y “Vía Dolorosa”. Se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino al Calvario. El camino se representa con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación. En la Parroquia de Pacarán se lleva a cabo todos los viernes de cuaresma a las 5:00pm.

En Zúñiga está distribuido de la siguiente manera:

Viernes 20 de Marzo: Campanahuasi

Viernes 27 de Marzo: Zúñiga Pueblo

Viernes 03 de Abril: Buenos Aires

Entre los dias de semana: Apotara, Romaní y Machuranga

¿Por que las mujeres no pueden ser sacerdotes?

La cuestión ha sido planteada minoritariamente por eclesiásticos que han creído interpretar el sentimiento de algunas mujeres de nuestro tiempo, y ha dado lugar a los inevitables comentarios de una prensa ávida de noticias sensacionales, presta a encontrar fisuras en el cuerpo de la Iglesia.
Los propugnadores del sacerdocio femenino han buscado argumentos de índole muy variada para apoyar su propuesta. Entre todos ellos, se pone especial énfasis en aquellos que manifiestan mayor seriedad.

1) Adecuación de la Iglesia a las características de la sociedad moderna

Tras siglos de opresión, la mujer se sitúa hoy en una actitud reinvindicadora (el deseo de otorgarles el sacerdocio no procede, sin embargo, de una actitud de emancipación feminista, sino que ha sido promovido por eclesiásticos principalmente). La Iglesia debe acoger institucionalmente y a todos los niveles esta actitud, y superar así su pasado antifeminista.

Aquí, es fácilmente observable tan sólo una concepción humana de la Iglesia, como si ella pudiera rectificar su esencia constitutiva. Su estructura fundamental no deriva de la sociedad, o de la cultura, o de la mentalidad de su tiempo. La Iglesia no puede pretender hacerse creíble o aceptable para los hombres a base de dejar de ser lo que es, aunque hubiese una opinión mayoritaria que lo reclamara: como Cristo, será siempre al no de contradicción, necedad para algunos y escándalo para otros, fiel a la voluntad divina expresada por la Revelación, conservada en su fe y en su vida de modo continuo y homogéneo, por veinte siglos, con la asistencia del Espíritu Santo.

2) Igualdad de derechos entre el hombre y la mujer.

Es muy justo hablar de igualdad de derechos del hombre y de la mujer en la sociedad civil, en base a su condición de personas, y en base a que la naturaleza humana es una y la misma en el hombre y en la mujer. También es muy justo hablar de la igualdad radical de todos los fieles en Cristo: igualdad en su común dignidad de hijos de Dios por la gracia, igualdad en la vocación universal a la santidad y a la bienaventuranza en el Cielo, igualdad también del deber fundamental de cooperar activamente en la salvación de las almas. Todo eso comporta también una cierta igualdad de derechos en la Iglesia (aunque aquí conviene usar de una cierta cautela al hablar de derechos: porque, en este orden sobrenatural, dependen de lo que Dios haya querido libremente concederle. Todos los fieles-el varón como la mujer-han sido igualmente regenerados por Cristo en el bautismo y hechos participes de su misión salvadora.

Sin embargo, ningún fiel-ni varón ni mujer-tiene realmente ningún derecho al sacerdocio ministerial. Como en el caso de la elección de los apóstoles y del apóstol de las gentes, es Dios quien llama al sacerdocio a quien quiere, cuando quiere y como quiere: “Nadie se arrogue esa dignidad, si no es llamado por Dios, como Aarón”.

El orden sagrado no está en la linea de los derechos de los fieles, no es como el desarrollo normal del sacerdocio común de todos. El sacerdocio ministerial es un don peculiar, por el que Cristo asume a algunos para que obren en Su nombre con Su autoridad, para prestar a la Iglesia un ministerio peculiar .Como gratuitas y no debidas a los hombres fueron la Encarnación y Redención, gratuitas y no debidas son las condiciones establecidas por Dios para escoger a algunos para el ministerio sacerdotal.

Esto no se opone a la igualdad fundamental de los fieles, ni divide a los cristianos en dos categorías: argumentar de otra modo conduciría a un clericalismo demagógico, como antes tuvimos otro seudoaristocrático. La Virgen Maria, venerada con un culto especial, muy por encima de los santos, nunca tuvo un grado jerárquico en la Iglesia.

3) La prohibición procede de una cultura y una mentalidad paganas.

Los propulsores del sacerdocio femenino argumentan que Cristo eligió sólo hombres por los condicionamientos sociales de la época y la influencia de la mentalidad pagana. La elección de varones sería simplemente un hecho histórico superable. Además, pese a las influencias paganas en la primitiva cristiandad-añaden-, se confirieron determinados ministerios a mujeres.

El Señor escogió como apóstoles a doce varones. Le seguían y servían mujeres-algunas más fleles y enérgicas que los apóstoles-, pero no las llamó al ministerio sacerdotal. Quienes piensan que Cristo se dejaba influir en ello por el ambiente, muestran, además de una actitud irreverente, una total incapacidad para conocerle: los Evangelios dan testimonio más que suficiente de su superioridad sobre los condicionamientos externos.

Por otra parte es gratuito afirmar que la elección exclusiva de varones fue un hecho y no manifestación de una voluntad expresa y perdurable: la Revelación se nos comunica con palabras y con obras, y además no sólo consta en la Escritura, sino también en la Tradición, y según la proposición autorizada del magisterio unitario y permanente.

La alusión a que la mentalidad pagana dificultaba la elevación de la mujer al magisterio sacerdotal, está mal traída, porque no es cierta: precisamente en el mundo pagano contemporáneo de la Iglesia primitiva eran frecuentes las sacerdotisaa, las vestales, etc., y, en cambio, las diaconisas de la Iglesia sólo realizaban oficios asistenciales, de preparación catequética, etc. No hay precedente alguno sobre el sacerdocio de la mujer.

4) La madurez del laicado.

El reconocimiento del valor del sacerdocio común de los fieles, la corresponsabilidad de todos los cristianos en la misión única de la Iglesia, exigen la presencia activa de la mujer en todos los ministerios eclesiásticos. Los que así argumentan dicen que el problema consiste simplemente en dar todo su verdadero valor al sacerdocio común de los fieles. Ha llegado el momento histórico-concluyen-de que la comunidad confíe a cualquiera de sus miembros, según las circunstancias, cualquier ministerio y presidencia sin discriminación alguna.

Se revela aquí una óptica clerical que lleva a concebir el sacerdocio ministerial como un ascenso en el escalafón eclesiástico, como una potenciación de la vocación cristiana, como la meta-en fin-de un carrera, ignorando la realidad eclesial y sumamente eficaz de una existencia cristiana plenamente secular.

De ahí que el Santo Escrivá de Balaguer, que ha dedicado su vida a defender la plenitud de la vocación cristiana del laicado, de los hombres y de las mujeres corrientes que viven en medio del mundo, y por tanto a procurar el pleno reconocimiento teológico y jurídico de su misión en la Iglesia y en el mundo, se haya sentido impulsado a señalar que el cristiano corriente, hombre o mujer, puede cumplir su misión específica, también la que le corresponde dentro de la estructura eclesial, sólo si no se clericaliza, si sigue siendo secular, corriente, persona que vive en el mundo y que participa de los afanes del mundo.

Pero, además, el argumento aludido revela también la confusión entre el sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial, error que se incluía ya en el repertorio herético de Lutero. La diferencia esencial, y no de grado, entre ambos, ha sido manifestada frecuentemente por el Magisterio Eclesiástico.

Hemos considerado los principios fundamentales que responden a los argumentos más significativos; podrían añadirse otras razones de conveniencia, pero serian accidentales: lo que importa esencialmente es cómo Dios ha dispuesto las cosas; Dios ha dispuesto los miembros en el cuerpo, que es la Iglesia, y sólo Dios sabe las razones que tuvo para hacerlo.

Movimiento de Retiros Juan XXIII

Logo del Movimiento Juan XXIII 

¿Que es el movimiento de retiros Juan XXIII?

UN MOVIMIENTO DE EVANGELIZACIÓN

El Movimiento Juan XXIII es una asociación internacional, de fieles,  constituida de acuerdo a los cánones  del Derecho Canónico de la Iglesia Católica, e inspirada en los principios que emanaron del Concilio Vaticano II.  Nace en Puerto Rico, en la Diócesis de Arecibo, creada bajo el pontificado del Papa Pablo VI, para ser “un movimiento de evangelización” y trabajar principalmente por aquellos alejados de la Iglesia y marginados, también, de la sociedad.  El Movimiento Juan XXIII  no trabaja para sí,  busca ser fermento y servir como una plataforma de lanzamiento; trabaja  hacia fuera.  Un movimiento que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados, de los más alejados, de aquellos que por su problemática viven en le anonimato de la vida pensando que el Evangelio no puede ser predicado para ellos y necesitan que alguien los encuentre y les anuncie a Jesucristo: para ellos es el Movimiento Juan XXIII.  En el cumplimiento de esta Misión, el Movimiento Juan XXIII tiene una mística propia, un carisma, un don que el Señor le ha confiado, una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en esta opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.

GÉNESIS DEL MOVIMIENTO

En una pequeña capilla de la Comunidad de Allende, en el barrio de Sabana Hoyos, el barrio más grande de Puerto Rico, asistían a la misa dominical apenas 30 ó 35 personas y siempre los mismos….  Este hecho que podía pasar desapercibido, era el reflejo de una realidad: una diócesis, creada por el Papa Juan XXIII, que con toda la problemática que tenía, vivía la efervescencia de Vaticano II pero que, pese a sus esfuerzos, no podía llegar a todos.  Ante esta necesidad no satisfecha, el Espíritu Santo, fiel guardián de la Iglesia y su misión, interviene inspirando e impulsando a un laico, Nelson Rivera Beauchamp, a preocuparse por la situación de “su capilla”.  Con la autorización de su Párroco, Nelson inicia de una serie de visitas, reuniones y jornadas de un día con los miembros de su comunidad que terminan en lo que sería el inicio del Movimiento Juan XXIII: un retiro de tres días, del 13 al 15 de julio de 1973, para 24 jóvenes en su mayor parte con problemas de drogadicción.  En un humilde almacén de alimentos de una granja donde se criaban pollos, nació el Movimiento Juan XXIII, con un carisma específico, como una respuesta suscitada por el Espíritu Santo ante una necesidad fundamental de su Iglesia: que la evangelización llegue a donde no está llegando.  A los treinta y cuatro años de este primer retiro, el Movimiento Juan XXIII tiene una presencia reconocida y autorizada en más de ochenta y cinco diócesis de nueve  países: Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Ecuador, Honduras, Estados Unidos, Italia, España y Colombia., donde realiza su labor evangelizadora en comunión y armonía con la Iglesia y sus Pastores.

OBJETIVOS GENERALES

  1. Llamar a la conversión a las personas que están alejadas o al margen de la Iglesia. Crear un clima pastoral para que las acciones organizadas logren que los llamados cambien su conducta de vida y hagan una opción por Jesucristo.
  2. Fomentar la máxima formación integral de sus miembros mediante la oración, los sacramentos, los estudios catequéticos y teológicos y el apostolado individual y en equipo, como un camino de conversión hacia la común vocación a la santidad.
  3. Procurar que los miembros del movimiento vivan su compromiso bautismal sembrando en todos y en cada uno de ellos el espíritu y convicción de ser Iglesia, motivando la participación de su realidad y necesidades con una total entrega de servicio en comunión con la Iglesia Local y sus Pastores.
  4. Procurar la participación del Movimiento Juan XXIII en las actividades y pastoral diocesana en coordinación con el Ordinario del lugar y sus representantes.
  5. Procurar la incorporación activa de sus miembros en sus parroquias para que participen en aquello en que puedan ser útiles según sus carismas y en coordinación con los sacerdotes.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  1. Celebrar retiros de tres días, con los temas, dinámicas y prácticas devocionales que se   han escogido y han sido practicadas desde los inicios hasta el presente.
  2. Organizar retiros de seguimiento, propios del Movimiento Juan XXIII, para las personas que han participado en la primera experiencia.
  3. Organizar la reunión semanal a nivel diocesano para fomentar la formación integral de  sus dirigentes y miembros que aspiran a trabajar en los retiros.
  4. Organizar la reunión semanal a nivel parroquial o ínter parroquial para fomentar la formación integral de sus miembros y procurar su participación en las actividades de sus respectivas parroquias, manteniendo la vinculación de los miembros entre sí y con el movimiento.

MEDIOS Y RECURSOS PROPIOS

Para alcanzar sus objetivos, el Movimiento Juan XXIII, en fidelidad al Evangelio, a la Tradición y al  Magisterio de la Iglesia, emplea medios y recursos propios:

1.      Retiros de evangelización de tres días preparados en todos sus aspectos para que las personas mediten y mejoren sus vidas. Se utilizan recursos: teológicos (doctrina), sobrenaturales (sacramentos, oración, acción de la Gracia y sacrificio), psicológicos (testimonios personales y otros), pedagógicos (metodología aplicada para que el mensaje llegue bien a los destinatarios).

2.      Seguimiento que comienza con la clausura del retiro y su finalidad es acoger, acompañar y formar al retirista nuevo, desarrollando su vida cristiana.

3.      Triduo de oración, anualmente, en el fin de semana más cercano al 11 de octubre, fiesta del Beato Juan XXIII.

4.      Misiones con predicaciones públicas, abiertas a la comunidad, utilizando conferencias bíblicas, mensajes kerigmáticos y testimonios personales.

5.      El Movimiento Juan XXIII mantendrá su campo apostólico dentro de los límites diocesanos para los cuales ha recibido la correspondiente aprobación. Si fuera solicitada una misión en otra diócesis, primero obtendrá la aprobación necesaria del Ordinario del lugar.

EL RETIRO JUAN XXIII

  1. El Retiro Juan XXIII es un retiro de evangelización kerigmática que busca descubrir, a quienes se han apartado del camino del Señor y viven en el anonimato de la vida pensando que el evangelio no puede ser predicado para ellos, que existe un camino diferente y mucho mejor y tratar de provocar en ellos una conversión, un cambio en su conducta y en su vida cristiana mediante la experiencia de un encuentro con Cristo vivo.
  2. Teniendo presente que es el mismo Cristo quien produce la conversión y el cambio, el Retiro, las charlas y todas las actividades previstas están orientadas a ayudar a que se produzca esa conversión, a potenciar ese momento para que quien lo está viviendo se encuentre con Cristo y le de una respuesta que cambie su vida.
  3. Para alcanzar este fin, el Retiro posee una estructura establecida, unas charlas y actividades previstas que son propias del Movimiento y que deben ser mantenidas así, sin agregar, ni suprimir o cambiar los esquemas originales y aprobados.
  4. Las charlas del Retiro, repartidas en sus tres días de duración, una noche de reflexión, un día de conversión y un día de apostolado, buscan despertar la conciencia de los participantes llevándolos a reflexionar sobre su vida. Se les invita a reconocer la necesidad de un cambio, presentándoles a un Cristo vivo y personal, Dios y Hombre a la vez, como el camino a ese cambio. Se les lleva también al conocimiento de lo que es la Gracia de Dios y se pone en evidencia su presencia en la transformación de nuestra vida.
  5. Las actividades previstas consisten en la participación activa y organizada en el desarrollo del Retiro, de aquellos que ya han vivido la experiencia anterior de un retiro Juan XXIII, con sus oraciones, ayunos, sacrificios y otras actividades religiosas conforme a la Tradición de la Iglesia.
  6. La Clausura es el primer contacto que tiene el nuevo retirista con el mundo externo, con su familia, con amigos y con su propia fe.  Un contacto, que para muchos es momento de iniciar una nueva vida, momento de perdón y de reconciliación con el mundo que ha ofendido.  Tiene varios componentes importantes, a saber; la presentación de los nuevos retiristas, el encuentro con sus familiares y amigos y la entrega de los carnets que lo identifica como nuevo retirista y donde éste hace varios compromisos.  Como elemento importante en la experiencia del retiro Juan XXIII, la clausura se programa al finalizar la misa de clausura por lo que debe revestirse de gran solemnidad desde la liturgia que le antecede y en la ceremonia en sí misma, sobria, en un ambiente de fraternidad.

UN MOVIMIENTO AL SERVICIO DE LA IGLESIA

El Movimiento de Retiros Parroquiales Juan XXIII es un movimiento de laicos que han vivido la experiencia profunda del amor de Dios a partir de un encuentro con Cristo vivo y que quieren  vivir su compromiso bautismal con una total entrega de servicio y un espíritu de comunión y participación con la Iglesia y sus Pastores.  Un Movimiento que siente  que todos y cada uno somos Iglesia, que siente y vive a la Iglesia como algo propio, vive su realidad y sus necesidades, y por eso participa con alegría en aquello que le sea encomendado.  Un Movimiento que quiere, en comunión con sus Pastores y en armonía con las iniciativas diocesanas, llevar el Evangelio a todos.

ESTRUCTURA ORGANIZATIVA

El Movimiento Juan XXIII está estructurado, siguiendo el modelo de nuestra Iglesia, por niveles: un nivel parroquial, un nivel diocesano, un nivel nacional y un nivel internacional.  Somos un Movimiento nacido para ayudar a los sacerdotes en su Parroquia,  para despertar en cada bautizado que es parte de una comunidad llamada Iglesia y que está llamado a crecer en ella dentro de una comunidad Parroquia, pero un Movimiento que responde a su propia organización diocesana.  La base operativa del Movimiento es el nivel diocesano. La Directiva Diocesana es la encargada de la dirección de los asuntos del Movimiento en cada una de las diócesis o jurisdicciones eclesiásticas, siendo esta Directiva Diocesana la única autorizada para realizar retiros.  La Junta Nacional, formada por los Presidentes y delegados diocesanos, representa a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII del país y se encarga de la dirección general de los asuntos del Movimiento en dicho país.  La Junta Internacional integrada por los Presidentes y delegados nacionales  es el órgano de gobierno que representa a nivel internacional a todos los miembros del Movimiento Juan XXIII, encargándose de la dirección general de los asuntos del Movimiento y sirviendo además como organismo de decisión y arbitraje en las situaciones y diferencias que pudieran presentarse dentro del mismo.

Miercoles de Ceniza: inicio de la cuaresma

El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios.

Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.

El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Génesis, 3, 19 y Marcos 1, 15.

La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

El simbolismo de la ceniza es el siguiente:

a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;

b) Situación pecadora del hombre;

c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;

d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo;

La ceniza es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de “Adán”. Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

Por extensión, pues, representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la creatura con respecto al Creador, según las palabras de Abrahán: “Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor” (Gn 18,27).

Esto nos lleva a todos a asumir una actitud de humildad (“humildad” viene de humus, “tierra”): “polvo y ceniza son los hombres” (Si 17,32), “todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo” (Qo 3,20), “todos expiran y al polvo retornan” (Sal 104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb 42,6) es explícítamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.

La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los “penitentes”, o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.

En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.

En la última reforma litúrgica se ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

Además, se puede hacer la imposición de las cenizas fuera de la Eucaristía -en las comunidades que no tienen sacerdote-, pero siempre en el contexto de la escucha de la Palabra

Movimiento de Cursillos de Cristiandad (PACARAN – ZUÑIGA)

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“El Cursillo de Cristiandad es un instrumento suscitado por Dios para el anuncio del Evangelio en nuestro tiempo” (Juan Pablo II)

¿Para quién es un Cursillo de Cristiandad?

Dada su forma de anuncio de la Buena Nueva, el Cursillo de Cristiandad se dirige no sólo a los creyentes que buscan profundizar en su vida de fe, sino también a personas indiferentes, no creyentes o alejadas.Tiene sitio en el Cursillo de Cristiandad toda persona que busque, con cierta seriedad, el sentido trascendente de su vida, sea cual sea su forma de pensar y de sentir.La invitación a un Cursillo de Cristiandad no debe hacerse desde una llamada impersonal; es una invitación cordial al conocido, al amigo, al compañero, a la persona insatisfecha que quiera sacarle más jugo a la vida.

¿Qué supone hacer un Cursillo de Cristiandad?

El Cursillo de Cristiandad puede ser una experiencia de fe, altamente gratificante que, en general, ilumina nuestro caminar. Quien lo vive, suele decir que ha vivido los tres días más interesantes de su vida.

 ¿Cuál es la novedad del Cursillo de Cristiandad?

El Cursillo de Cristiandad proclama lo sustancial de la fe, de forma testimonial, cálida, alegre, jubilosa. Como la Buena Nueva que salva al hombre. Más que demostrar grandes verdades muestra vidas, que van siendo tocadas por la fuerza del Espíritu.Este estilo directo, cercano, que se expresa en su talante testimonial, encaja muy bien con la forma de pensar y de actuar de la mujer y del hombre de hoy, que sigue mejor a los auténticos testigos que a los grandes maestros.La proclamación de lo fundamental cristiano en el Cursillo de Cristiandad es llevada a término por sacerdotes y seglares, que apuntalan su testimonio de palabra en el testimonio de su vida, con la convicción de que todo cambio individual tiene resonancias en las realidades en que cada uno se mueve.

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Y después del Cursillo de Cristiandad, qué…

¿Con que apoyos cuenta el cursillista?

Como es muy difícil a cualquiera mantenerse y avanzar solo en la fe dentro de los ambientes probablemente secularizados, Cursillos de Cristiandad:
• A los que están integrados en alguna comunidad, les posibilita una reflexión sobre las exigencias de su vivir cristiano y les invita a regresar, con ánimo reforzado, a la comunidad donde proceden.
• A los que no están integrados en alguna comunidad, ofrece instrumentos para ayudarle en el constante fortalecimiento de su vida cristiana.

 Con la ayuda de Dios estamos reiniciando el movimiento de cursillistas en Pacarán, cuentamos con sus oraciones en esta empresa divina.

El tren de la vida

La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros. Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres.

Lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide a que se suban otras personas que nos serán muy especiales.

Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quien lo necesite.

Muchos al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.  Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos.

No importa; el viaje se hace de este modo; lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas… pero jamás regresos. Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo que tengan de mejor.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos ya que nosotros también muchas veces titubearemos, y habrá alguien que nos comprenda.

El gran misterio, al fin, es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado. Me quedo pensando si cuando baje del tren, sentiré nostalgia… Creo que sí. Separarme de algunos amigos de los que me hice en el viaje será doloroso.

 Dejar que mis hijos sigan solitos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valioso. Amigos, hagamos que nuestra estadía en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.

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El regalo de navidad

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En una pequeña ciudad había una sola tienda que vendía árboles de Navidad. Allí se podían encontrar árboles de todos los tamaños, formas y colores.
El dueño de la tienda había organizado un concurso para premiar al arbolito más bonito y mejor decorado del año y lo mejor de todo, es que sería el mismo San Nicolás quien iba a entregar el premio, el día de Navidad.

Todos los niños de la ciudad querían ser premiados por Santa y acudieron a la tienda a comprar su arbolito para decorarlo y poder concursar.
Los arbolitos se emocionaban mucho al ver a los niños y decididos a ser el elegido, les gritaban:¡A mí… a mí… mírame a mí ¡
Cada vez que entraba un niño a la tienda era igual, los arbolitos comenzaban a esforzarse por llamar la atención y lograr ser escogidos.
¡A mí que soy grande!… ¡no, no a mí que soy gordito!… o ¡a mí que soy de chocolate!… o ¡a mí que puedo hablar!. Se oía en toda la tienda.
Pasando los días, la tienda se fue quedando sin arbolitos y sólo se escuchaba la voz de un arbolito que decía:
A mí, a mí… que soy el más chiquito.
A la tienda llegó, casi en vísperas de Navidad, una pareja muy elegante que quería comprar un arbolito.

El dueño de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era uno muy pequeñito.
Sin importarles el tamaño, la pareja decidió llevárselo.
El arbolito pequeño se alegró mucho, pues al fin, alguien lo iba a poder decorar para Navidad y podría participar en el concurso.

Al llegar a la casa grande, donde vivía la pareja, el arbolito se sorprendió:
¿Cómo siendo tan pequeño, podré lucir ante tanta belleza y majestuosidad?
Una vez que la pareja entra a la casa, comenzaron a llamar a la hija:
¡Regina!… ven… ¡hija!… te tenemos una sorpresa.
El arbolito escuchó unas rápidas pisadas provenientes del piso de arriba. Su corazoncito empezó a latir con fuerza. Estaba dichoso de poder hacer feliz a una linda niñita.
Al bajar la niña, el pequeño arbolito, se impresionó de la reacción de esta.
¡Esto es mi arbolito!… Yo quería un árbol grande, frondoso, enorme hasta el cielo para decorarlo con miles de luces y esferas. ¿Cómo voy a ganar el concurso con este arbolito enano? Dijo la niña rompiendo en llanto.
Regina, era el único arbolito que quedaba en la tienda. Explicó su padre.
¡No lo quiero!…es horrendo… ¡no lo quiero! Gritaba furiosa la niña.

Los padres, desilusionados, tomaron al pequeño arbolito y lo llevaron de regreso a la tienda.
El arbolito estaba triste porque la niña no lo había querido pero tenía la esperanza de que alguien viniera por él y podrían decorarlo a tiempo para la Navidad.
Unas horas más tarde, se escuchó que abrían la puerta de la tienda.
¡A mí… a mí… que soy el más chiquito. Gritaba el arbolito lleno de felicidad.
Era una pareja robusta, de grandes cachetes colorados y manos enormes.
El señor de la tienda les informó que el único árbol que le quedaba era aquel pequeñito de la ventana.
La pareja tomó al arbolito y sin darle importancia a lo del tamaño, se marcho con este.
Llegando a la casa, el arbolito vio como salían a su encuentro dos niños gordos que gritaban:
¿Lo encontraste papi?… ¿Es cómo te lo pedimos mami?
Al bajar los padres del coche, los niños se le fueron encima al pequeño arbolito y lo abrazaron.

El día del concurso, todos los árboles se hubieron presentado, unos mas grandes q otros, mas el árbol pequeño gano, ¿por que?, pues la familia que había comprado el árbol pequeño, era una familia pobre, y papa Noel decidió otorgarle el premio a aquella familia necesitada, todos aplaudieron la buena acción y en el pueblo esa noche hubo una gran fiesta esa noche…

Apartir de las 2:00 pm se realizó la gran chocolatada anunciada, acudieron muchos niños sobre todo de Pacarán y algunos de Zuñiga, Apotara y Romaní, fue un compartir de confraternidad sobre todo  con los mas necesitados.

Desde aquí gracias a los que nos han apoyado: a la Sra. Lucila Avalos  y contactos.
A la familia del Movimiento Juan XXIII
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Gran chocolatada

 

 

Este Domingo 11, se realizará una gran chocolatada en Pacaran con el apoyo de la Sra. Lucila Avalos y el Movimiento Juan XXIII.

Se espera mas de 200 comensales; habrá concursos, juegos y muchos premios.

Confraternidad de fin de año – Movimiento Juan XXIII

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El día 31 de diciembre del 2008, tuvimos una reunión de confraternidad entre los hermanos del movimiento de retiros Juan XXIII. Lo mas grande e importante de todo se inicio con la Santa Misa luego nos reunimos en el salón parroquial donde se compartió alegria y paz.

Movimiento de retiros JUAN XXIII – Pacarán

El Movimiento Juan XXIII es una asociación internacional, privada, de fieles laicos, constituida de acuerdo a los cánones relativos a las asociaciones de fieles del Derecho Canónico de la Iglesia Católica, e inspirada en los principios que emanaron del Concilio Vaticano II. 

         Nace en Puerto Rico, en la Diócesis de Arecibo, creada bajo el pontificado del Papa Juan XXIII, para ser “un movimiento de evangelización” y trabajar principalmente por aquellos alejados de la Iglesia y marginados, también, de la sociedad. 

         El Movimiento Juan XXIII es un movimiento que no trabaja para sí, sino que busca ser como un fermento, como una plataforma de lanzamiento, no trabaja tanto hacia adentro sino hacia fuera. 

         Un movimiento que desde sus orígenes sale en busca de los olvidados y de los marginados, no de los que ya están en la Iglesia, sino de los más alejados del Padre, aquellos que por su problemática viven en el anonimato de la vida pensando que el evangelio no puede ser predicado para ellos y necesitan que alguien los evangelice y les anuncie a Jesucristo: para ellos es el Movimiento Juan XXIII. 

         Para el cumplimiento de esta Misión, el Movimiento Juan XXIII tiene una mística propia, un carisma, un don que el Señor le ha confiado, una espiritualidad de auténtico servicio, enmarcada en el Amor, la Entrega y el Sacrificio y expresada en una opción de vida: “Con Cristo Todo, Sin Cristo Nada”.

En Pacarán y Zúñiga, despues de cada  jornada se va agregando mas hnos (as), el camino no es fácil pero con la ayuda de Dios irán saliendo muchas cosas positivas.

Navidad en Zúñiga y Pacaran (Cañete)

Cómo todos los años es costumbre en nuestro valle (Pacarán – Zúñiga) confeccionar los pesebres tanto en la Iglesia, en la Capilla y en los hogares, al  niño se le lleva a la misa de noche buena para que sea bendecido por el sacerdote; a partir de alli hasta las últimas, el ambiente es amenizado por la musica alegre, los cantos y los bailes de las pallas quienes con estas manifestaciones adoran al niño Dios que ha nacido… presentamos las fotos de los pesebres de Zuñiga y de Pacaran.

En el portal de Belén
hay estrellas, sol y luna;
a Virgen y San José
y el niño que esta en la cuna.

Niñito, por qué has nacido
en este pobre portal,
teniendo palacios ricos
donde poderte abrigar…

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