Ama hoy, mañana puede ser muy tarde

¿Ayer?…¡Eso hace tiempo!…
¿Mañana?…No nos es permitido saber…

Mañana puede ser muy tarde…
Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para
decir que quieres intentar nuevamente…

Mañana puede ser muy tarde…
Para pedir perdón, para decir: ¡Discúlpame, el error fue mío…!

Tu amor, mañana, puede ser inútil;
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso; Tu regreso, mañana, puede que no
sea
esperado; Tu carta, mañana, puede no ser leída; Tu cariño, mañana, puede no
ser más necesario; Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos…

Porque mañana puede ser muy, muy tarde!

No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! ¡Te extraño!, ¡Perdóname!,
¡Discúlpame! ¡Esta flor es para ti!, ¡Te encuentras muy bien!

No dejes para mañana
Tu sonrisa, Tu abrazo, Tu cariño, Tu trabajo, Tu sueño, Tu ayuda…

No dejes para mañana para preguntar:
¿Puedo ayudarte? ¿Por qué estás triste? ¿Qué te pasa? ¡Oye!…ven aquí,
vamos
conversar. ¿Dónde está tu sonrisa? ¿Aún me das la oportunidad? ¿Por qué no
empezamos nuevamente? Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo?
¿Dónde están tus sueños?

Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde…muy tarde! ¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!,
¡Intenta una vez más! ¡Solamente el “hoy” es definitivo! ¡Mañana puede ser
tarde…muy tarde!

Busca a Cristo hoy. ¡Mañana pueda ser muy tarde!

Oración por la paz

Señor Jesús,
tú guías sabiamente
la historia de tu Iglesia y de las naciones,
escucha ahora nuestra súplica.
Nuestros idiomas se confunden
como antaño en la torre de Babel.
Somos hijos de un mismo Padre
que tú nos revelaste
y no sabemos ser hermanos,
y el odio siembra más miedo y más muerte.
Danos la paz que promete tu Evangelio,
aquella que el mundo no puede dar.
Enséñanos a construirla como fruto
de la Verdad y de la Justicia.
Escucha la imploración de María Madre
y envíanos tu Espíritu Santo,
para reconciliar en una gran familia
a los corazones y los pueblos.
Venga a nosotros el Reino del Amor,
y confírmanos en la certeza
de que tú estás con nosotros
hasta el fin de los tiempos. Amén.
Paz

Autor: Padre Ignacio Larrañaga

Amor y vocacion

Todo sobre la familia y las relaciones familiares 
Es un hecho que la verdad fundamental y el eje en torno al cual debe girar la vida cristiana es la vocación mas grande, que es el amor (Cf. 1 Cor 13,13).

Como lo menciona Juan Palo II, “la perfección de la vida cristiana se mide con el metro de la caridad” . En este sentido el amor es en sí una experiencia Divina, es una apertura al Don maravilloso de Dios, es por está razón que el amor no permite términos medios, es decir, es un compromiso total y entregado o no es amor.

Es justo aquí en el punto de la experiencia del amor de Dios donde interviene la atracción carismática del Espíritu, que nos lleva a cada individuo a la elección de una forma de vida o de otra. Es decir, a la elección por el matrimonio o bien por el celibato por el Reino de los cielos, los cuales no están en contraposición competitiva, si no por el contrario cada uno es un llamado particular a asumir. Y es solo cumpliendo con nuestro llamado como podemos permanecer fieles a nosotros mismos y sobre todo expresar totalmente el amor que estamos llamados a transmitir en nuestra vocación.

Ambos estados de vida, ambas vocaciones son complementarios entre sí, se explican y complementan mutuamente ya que ambos manifiestan el amor de Dios. Tan solo es cuestión de que cada uno de nosotros escuchemos atentamente a nuestro corazón, a la voz y al llamado de Dios y solo así, siendo generosos y honestos es como podemos alcanzar la plenitud en nuestra vocación.