Lo que nos une a todos

Hubo un funeral en una pequeña aldea tirolesa de la montaña. Un joven había ido con sus amigos a escalar una ladera del Tofane en Cortina d’Ampezzo (Italia). Lo habían hecho ya otras veces. También estaba bien asegurado a la cuerda. Sin embargo, por encima de él se desprendieron grandes piedras que, cayendo, lo mataron instantáneamente.
El funeral fue celebrado por un sacerdote del lugar, pero también invitaron a algunos de Bolonia que en aquel momento se encontraban allí de vacaciones. ¡Cómo les impresionó el funeral a los boloñeses!
En una gran ciudad, al funeral asisten frecuentemente sólo un pequeño grupo de parientes y amigos, en la iglesia la
misa es muy sencilla y después llevan al difunto al cementerio central acompañado solamente de los parientes más
cercanos. Allí, en la montaña, todo era diferente. La vida se detuvo en toda la aldea. Vinieron los bomberos uniformados, la compañía de los escaladores, los jóvenes y los ancianos. Todos rezaron juntos en alta voz, la misa fue concelebrada por varios sacerdotes, con un coro solemne, desde el primer signo de la cruz hasta las largas oraciones que se hicieron en la tumba. Uno después de otro, echaron sobre la tumba un poco de tierra y la asperjaron con agua bendita. Los sacerdotes y la gente que llegaron de la ciudad estaban conmovidos pero al final confesaron que era de masiado. La muerte es un evento cotidiano. ¿Por qué se debería hacer tanta pompa?
San Agustín ya escribe contra las grandes pompas durante los funerales. Dice que sirven a la vanidad de lo s vicios pero que ayudan poco a los muertos. Sin embargo, en el funeral de las montañas tirolesas no se puede decir que hubiese «pompa». En realidad todo era sencillo, pero el hecho sorprendente era que allí participó toda la aldea. Es verdad que el respeto humano influye siempre en estas cosas, pero allí se trató de una profesión pública de fe cristiana. La muerte, en efecto, es uno de los momentos más importantes de la vida.
Nos separa de todos, pero al mismo tiempo nos une a todos, y nosotros debemos sentir ambos aspectos.