Milagrosa imagen del SEÑOR DE CACHUY

 Peculiar y abnegada devoción a la imagen del Señor de Cachuy

Cachuy está situado a 3, 560 mts sobre el nivel del  mar. Pertenece al departamento de Lima. Provincia de Yauyos, distrito de Catahuasi. No es un lugar provisto ni siquiera de relativa comodidad. Está situado en la falda cuasi cumbre de un cerro abrupto. Allá el peregrino va, no con el objeto de pasar un momento de solaz, va guiado por su fe, unos a cumplir su misión cristiana, otros, por impetrar y recibir un beneficio del Señor. 

No existen hoteles, casas de hospedaje, ni ningún lugar adecuado para cobijarse. A pesar de todas estas incomodidades la afluencia del peregrinaje es tan grande que se cuentan por miles durante las festividades del Señor.

Muchos de estos peregrinos se cobijan en carpas y otros permanecen a la intemperie durante los tres días de fiesta.

Existen tres caminos para subir a Cachuy.  Uno va por Pampas; por esta vía el viajero tiene que escalar colinas inmensas para bajar a Cachuy. Otro va por Putinza, por la que se sube la inmensa cuesta empinada de “Chuco”.  Y el otro, es el que parte por Canchan, es el mas tendido y traficado por los peregrinos de la costa.

En el tránsito de estos caminos no se encuentra agua ni ningún otro auxilio, por ser laderas accidentadas y abruptas. A pesar de las dificultades del viaje y estadía en Cachuy el número de peregrinos aumenta cada año, no sólo por moradores de esta región, sino que concurren anualmente desde tierras muy lejanas para convertirse en fervorosos devotos del Señor. 

Convendría en el trayecto de los caminos la colocación de cruces a ciertas distancias, a modo de las catorce estaciones del Vía Crucis, para que el sufrimiento de los millares de peregrinos sea de mayores méritos.  El Señor, recibirá con mayor agrado, estos  tributos dolorosos, en memoria de su pasión, ya que no se duda, que los retorne con abundantes bendiciones.

 

A los pies de Jesús.- Los momentos más imponentes y grandiosos que viven los millares de peregrinos que acuden a la fiesta anual del Señor, son cuando reciben las bendiciones tradicionales de llegada y de despedida, se postran llenos de gozo como si hubiese ganado una victoria gloriosa, después de reñida batalla, para recibir la bendición del Señor y ofrecerle sus tributos mas fervorosos y filiales. Acuden todos alegres y entusiastas, puesto que para llegar a estos agrestes lugares han tenido que sufrir mil contrariedades, obstáculos que el enemigo del hombre los ha puesto; pero estos peregrinos llenos de fe luchan y vencen; por eso decimos que van gozosos como si hubieran ganado la más reñida batalla.

La bendición consiste en que el sacerdote levanta la pequeña imagen del Señor y bendice al enorme gentío que se encuentra de hinojos.

En la bendición de despedida, los peregrinos se postran con cierta tristeza que se dibuja en sus rostros castigados por la inclemencia del tiempo y fatigas del camino y sobre todo por el pensamiento que embarga a muchos de ellos, sobre su próxima peregrinación al santuario.

La tradicional historia y milagrosa aparición de la imagen del Señor de la Ascensión de Cachuy.-

Cachuy, en quechua significa: verde. En el lugar conocido con este nombre hay un manantial, que a causa de la humedad del terreno, las hierbas están siempre verdes; debido a esta circunstancia, seguramente los antiguos llamaron a este paraje con el nombre indicado.

El pueblo de Cachuy, pertenece a la parroquia Santa María de Catahuasi, la cuál está a cargo de las madres misioneras de Jesús Verbo y Víctima.

La aparición de la imagen.- Cuenta la tradición que en los tiempos remotos, Martín Barrios, humilde pastor, natural de Laraos, según unos y según otros de Huantán, apacentaba su ganado vacuno en un pastizal de la jurisdicción de Putinza, colindante con el de Tupe; su humilde choza se levantaba en “pampa de chuco”, distante 5 km. del actual pueblo de Cachuy.

 Un buen día próximo a la festividad de San Lorenzo, patrón del pueblo de Putinza, se le extraviaron sus vacas. Habiendo ido a buscarlas, llegó a una pampita pedregosa llena de maleza y espinas, junto a unos pedregales vio una figura humana, que pareció ser la de un niño, vestido con una túnica blanca; sorprendido por tan extraño hallazgo y creyendo ver visiones, se acercó a él y tomándolo por efigie de San Lucas, patrón de los vaqueros, la llevó a su choza, sin dejar de repuntar el ganado que extrañamente allí encontró. Al llegar a su morada, contó lo ocurrido a su esposa Elena y familiares mostrándole la imagen, improvisó un altarcito donde lo colocó y se pusieron a velarla hasta muy entrada la noche.

 

Al día siguiente advirtió, con sorpresa, que la imagen había desaparecido misteriosamente.  Confundido por este extraño acontecimiento, se echó a buscarla por todos los contornos de la casa, sin tener la suerte de encontrarla. En la noche en sueños, le reveló que volvería a verla en el mismo sitio donde había ocurrido el hallazgo. 

Tan pronto como amaneció, se encaminó, apresuradamente, al sitio indicado en el que con gran regocijo, volvió a encontrarla nuevamente.  Henchido de gozo se la llevó consigo y creyendo que su modestísima choza era inaparente para albergarla, edificó una capillita, junto a su morada, donde siguió tributándole, con mucho fervor y devoción el culto que merecía, con la seguridad de que le dispensaría el don de acrecentar en corto tiempo, el número de sus vacas.

A pesar del solícito culto que le rendía, la imagen volvió a desaparecer; pero Barrios, tenia la seguridad de encontrarla en el consabido lugar del hallazgo.  Se dirigió allí y la encontró, se la llevó y la colocó nuevamente en la capilla; esto aconteció muchas veces. 

El día de la víspera de la fiesta de San Lorenzo se encaminó Barrios a Putinza, llevando consigo la milagrosa imagen.  Cuando hubo llegado al pueblo, su primer acto fue presentarla al párroco quien al punto reconoció que la efigie no era de San Lucas, sino la del Señor de la Ascensión, y dispuso que se colocara en un sitio preferente del altar mayor del templo y que nadie la moviese de allí, para disipar la creencia de la superstición del encantamiento muy generalizada por entonces, entre los sencillos habitantes del lugar.

El día de la celebración de la fiesta de San Lorenzo antes de la Misa, el sacerdote echó de menos la imagen y viendo que no estaba en el sitio donde había sido colocada el día anterior, la buscó dentro del templo, en la población y sus alrededores, sin resultado satisfactorio. Ante este acontecimiento, el párroco y la gente creyeron que Barrios la había sustraído. Las autoridades le conminaron a entregar pero él tomando el santo nombre de Dios, les aseguró no haberla sacado, y para dar mas firmeza a sus dichos, relató las desapariciones anteriores y así consiguió que le dejasen en libertad, con la condición de que, en vista de lo narrado, fuese a buscarla, con cargo de dar cuenta el cuarto día.

Transcurrido este corto lapso, la gente esperaba con impaciencia el regreso de Barrios. Este, el día señalado, descendía la cuesta de “Chuco” trayendo la efigie milagrosa. Unos fueron a recibirla hasta “Añazo” y muchos se quedaron en la portada.  Como el párroco había caído gravemente enfermo, con ataques de cólicos hepáticos, falleció en esos instantes, por cuyo motivo la recepción se hizo sin ninguna ostentación.

Barrios, temeroso de que la gente supersticiosa pidiese su prisión, aprovechando del duelo que embargaba al pueblo, optó por huir a su estancia, llevándose la predicha imagen.

Presa de honda pena, contó a su esposa lo ocurrido, sin atinar él, ni ella el camino que debían tomar.  Pero el Señor, que conoce lo íntimo, todo lo secreto, lo consoló y le fortaleció en sueños, diciéndole: no tengas miedo, ni te aflijas. No te mortificarán más, al contrario te ayudarán a edificar mi morada en el lugar que te he mostrado.

–          Señor: ¿Cómo puedo, yo, débil criatura, edificar tu casa, en un lugar cubierto de espinas y piedras? – repuso Barrios.

–          Para mañana, todas estas dificultades habrán desaparecido, arguyó el Señor.

Cuándo Barrios se presentó, al día siguiente, en el lugar indicado, encontró una pampa terraplenada, con extensión suficiente como para construir una capilla y una población.

lleno de inefable gozo, llevó la nueva a sus familiares, pastores y vecinos, quienes fueron a constatar el suceso extraordinario, se agruparon en torno a la imagen para ofrendarle velas y flores; y después de un fervoroso velorio, procedieron a echar los cimientos del templo, en obediencia a las ordenes del Señor.

Estos primeros devotos, secundados por los pastores de los pueblos vecinos, edificaron la capilla, y alrededor de ella, levantaron sus casas, no sólo para guarecerse de las inclemencias del tiempo sino para morar junto al Señor y tributarle culto. 

Las autoridades civiles y eclesiásticas de Putinza y Pampas, al tener conocimiento de estos acontecimientos, dispensaron mercedes a los devotos fundadores y concedieron el título de pago o caserío o agrupación, a este naciente centro poblado, que se llamó desde entonces “Señor de la Ascensión de         Cachuy”. Pago llamado erróneamente “Matupampa” o “Cachucaja”, por algunos.

Es posible que haya habido documentos escritos sobre este suceso extraordinario en los archivos parroquiales; pero han desaparecido al incendiarse los templos y casas parroquiales, incendios que se han originado al caer los cohetes que se quemaban en las festividades sobre el techo de paja. Tal ocurrió en Pampas, Putinza, Yauyos, Huantán, Laraos.  Así desaparecieron valiosos documentos, altares artísticos tallados en cedro y muchos otros enseres dedicados al culto.

La aparición del Señor y estás escenas tradicionales se cree que se han realizado por los años 1678, mucho después de la muerte de Santo Toribio de Mogrovejo.

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La Imagen del Señor a través de los siglos.-

La imagen de mide 55 cm. de alto; todas las partes del cuerpo son proporcionadas; la majestad de su rostro es algo indescriptible. El conjunto es fino y delicado. Se cree que la antiquísima imagen, salvo ligeros deterioros, se conserva tal como fue hallada por Barrios.

 Se cuenta que allá por los años de 1845, más o menos, la llevaron a Lima para hacerla retocar.  Terminada la obra, a satisfacción de la Comisión, el escultor la embaló en presencia de los comisionados. Una vez que estos llegaron a Cachuy abrieron el cajón en el que estaba embalada, con asistencia de muchas personas. No obstante el prolijo cuidado que se tuvo para  embalar, conducir y abrir el cajón,  se encontró la efigie en el mismo estado en que se hallaba antes del retoque, cuyos materiales habían caído como una capa de polvo de harina, encima de la imagen y contorno de ella. Este acontecimiento extraordinario dio lugar a que los devotos le rindiesen fervoroso culto durante muchos años, y hace comprender que no debemos de hacer nuevos retoques, sino dejarla tal cuál la encontró el humilde Barrios.

Las imperfecciones ocasionadas por los ósculos reverentes de los fieles y los toques del rostro con flores atestiguan su veneración desde remotos tiempos.

Con el correr de los tiempos, el diminuto caserío del Señor de la Ascensión de Cachuy  ha crecido bastante en número de habitantes. Muchos pastores de los pueblos vecinos engrosaron las filas de los devotos y formaron cofradías, para cuidar mejor la devoción del Señor.

Atraído por la fama de los milagros del Señor, año tras año el número de devotos aumentan algunos venidos de lejanas tierras.

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PEREGRINOS DE LA VIDA: Todos somos peregrinos.

Unos subiendo a Cachuy, y otros sin subir.

Todos caminamos por el mundo al encuentro de nuestro Padre Dios.

A veces, la vida será difícil.

A veces, encontraremos dificultades y la subida será más costosa.

En uno y otro caso tendremos que caminar de la mano de nuestro Padre Dios, acordándonos de El con frecuencia, rezándole todos los días.

Sólo así llevaremos una vida auténticamente cristiana.

Sólo así llegaremos al cielo, que es meta de nuestro peregrinar.

 

Los peregrinos que acuden a Cachuy, ofrecen donativos en dinero, enseres, muebles, etc, otros a quienes el Señor ha dispensado ya beneficios, le obsequian ex – votos, los cuales consisten en pequeñas efigies (cabezas, brazos) según el beneficio obtenido.

CONSEJOS PARA EL PEREGRINO:

  • Lleva lo necesario para el camino. Es importante, tu Santo Rosario, un devocionario o algún libro piadoso.

  • Aprovecha hacer una buena confesión y comulgar con gran fe y devoción. Recuerda que lo más importante de esta romería es la SANTA MISA, y recibir los SACRAMENTOS.

  • Durante el camino sé un peregrino de verdad. Reza y haz rezar a los que te rodean, puedes rezar el vía crucis, el santo rosario y muchas jaculatorias, comuniones espirituales y actos de desagravios.

  • Para BAUTISMOS y MATRIMONIOS. Llevar los documentos necesarios: Boleta de inscripción, constancia de haber recibido charlas en su parroquia, licencias de traslado. Y para ser PADRINOS se requiere ser solteros o estar casados por Iglesia, no se aceptan convivientes.

  • Si estas embarazada eres hipertenso o estas enfermo no camines. Pues representas un peligro potencial para ti y para  los que van contigo.

  • Tomar precauciones con sus pertenencias. Si ves algo incorrecto avisar a los de seguridad.

  • Si tienes bebe, no lo lleves. Ellos no tienen la resistencia suficiente para soportar largas jornadas de sol y noches frías.

  • Aliméntate bien antes de salir, si estas haciendo dieta, suspéndela desde unos días antes.

  • Mantente permanentemente hidratado tomando permanentemente agua.

  • Camina exclusivamente por la mano izquierda y si por alguna razón debes cruzar de mano intentar hacerlo en forma organizada y en grupo.

  • Cede siempre el paso a los móviles de seguridad, sanidad y cuando éstos así lo requieran. Están a tu servicio y necesitan de tu colaboración.

  • Sé caritativo, ayuda al que lo necesite.

  • Tratemos de que ésta sea una manifestación de fe y un ejemplo. No tiremos la basura por el camino. ¿Has visto como queda el camino luego de terminada la peregrinación? ¿Qué mensaje da al que lo ve de afuera?

  • Lleva si es posible tu propia comida para el camino y si no es así ten cuidado con lo que consumes. Evita las comidas pesadas, frituras, carnes, alimentos que requieren frío y el alcohol. Es común encontrar peregrinos intoxicados.

La fe es peregrinar, subir, llorar, dudar, esperar, caer y levantarse, siempre caminar como los seres errantes que no saben dónde dormirán hoy y qué comerán mañana. Como Abraham, Jacob, Elías, San José y la Virgen María.

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HAMBRE Y SED DE DIOS

Eso mismo ocurre entre nosotros. Muchas almas tuvieron en otras épocas visitaciones gratuitas de Dios, experimentaron vivamente su presencia, recibieron gracias infusas y gratuidades extraordinarias, y aquellos momentos quedaron marcados como heridas rojas en sus almas. Fueron momentos especiales. Pasan los años. Dios calla. Estas almas son asaltadas por la dispersión y la tentación. La monotonía las invade. Se prolonga obstinadamente el silencio de Dios. Tienen que agarrarse, casi desesperadamente, al recuerdo de aquellas experiencias vivas para no sucumbir ahora.

 Jesús ha subido al Cielo.  Nosotros también iremos algún día al cielo con El… si vivimos como El.Cuando te cueste cumplir tus deberes, hacer el bien y vencer las tentaciones, acuérdate del cielo, donde te espera tu Padre Dios.

 

a grandeza de María no está en imaginarse que ella nunca fue asaltada por la confusión. Está en que cuando no entiende algo, ella no reacciona angustiada, impaciente, irritada, ansiosa o asustada. En lugar de eso, toma la actitud típica de los Pobres de Dios: llena de paz, paciencia y dulzura, toma las palabras, se encierra en sí misma, y queda interiorizada, pensando: ¿Qué querrán decir estás palabras? ¿Cuál será la voluntad de Dios en todo esto? La Madre es como una de esas flores que cuando desaparece la claridad del sol se cierran sobre sí mismas: así ella se repliega en su interior y, llena de paz, va identificándose con la voluntad desconcertante de Dios, aceptando el misterio de la vida. María antes de ser señora nuestra, fue Señora de sí misma que ella nos acompañe por el camino a Cachuy.

ORACIÓN AL SEÑOR DE CACHUY 

¡Oh, Señor de la Ascensión!

¡Oh, Jesús de Nazaret!

A ti venimos piadosos, a implorar paz y amor; lejos del  mundo y sus vicios, causa de nuestro dolor.

Atiende Cristo Amoroso, nuestro doliente clamor, Pastor sublime y divino que del cielo descendió.

¡Oh señor de las alturas!

Aquí estamos confundidos, llenos de fe y contrición, implorando entre sollozos la gracia de tu perdón.

Padre de misericordia, para el hijo infiel, traidor, míranos pidiendo tu perdón.

Amen.

  

HIMNO AL SEÑOR DE CACHUY

 En las alturas agrestes de Cachuy
Dios hizo brillar con luz muy grande allí
a Martín Barrios, Jesús se apareció
en una linda imagen que encontró.

Entre sus vacas Martín la vio brillar,
la recogió con cariño y con piedad,
ue era San Lucas creyó el Buen Pastor
y en su estancia la coloca con amor.

Pero la Santa Imagen regresó
al mismo lugar donde la encontró,
la traslada a Putinza el buen Martín
asustado y sin ver cual será el fin.
Reconocen al Señor de la Ascensión,
y todos juntos le dan veneración
pero de noche volvió a regresar
al mismo paraje que era su lugar.

Una capilla allí se construyó
y el Señor atiende siempre su oración.
Hacen todos una buena Confesión
y comulgan con gran fe y devoción.

Miles de ceras queman ante su altar,
se reza, se llora y cantan sin cesar.
danos Divino Señor de la Ascensión
Paz, Alegría, Gracia y Bendición

 

 RECUERDE: LA PEREGRINACIÓN A CACHUY: 

  • No es una excursión.

  • Es una Peregrinación.

  • Sacrificio y Penitencia.

  • Arrepentimiento de los pecados.

  • Conversión a Dios.

  • Confesión y Comunión.

  • Fe, Devoción, Fervor.

  • Vida Cristiana.

CAMINO AL SANTUARIO

 

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La aparición del SEÑOR DE CACHUY

Al Señor de la Ascensión nadie le dijo donde quedarse, él escogió el lugar y la ruta que debían seguir sus fieles para saludarlo. A 3,700 metros sobre el nivel del mar, el campesino Martín Barrios descubrió la imagen de un Cristo de pelo largo y túnica blanca.
 
Sus misteriosas desapariciones de Pampa Chuco y Putinza, le confirieron al Cristo la categoría de milagroso e hicieron que aquel paraje cubierto de espinas se convierta en el pueblo llamado Cachuy. jurisdicción del distrito de Catahuasi, Provincia de Yauyos.
 
A escasos 200 km.; se encuentra la milagrosa efígie del Señor de la Ascensión. Imagen que apareció entre los años de 1690 a 1712, en un inhóspito paraje típico de las serranías limeñas.

Según la tradición, cuenta, un pastor llamado Martín Barrios pastaba su ganado vacuno en los pastizales de la zona. Un día próximo a la festividad de San Lorenzo, se le extraviaron sus vacas, habiendo salido a buscarlas, llego hasta una pampa pedregosa llena de malezas y espinas; encontrando en ese lugar al ganado extraviado. Junto al ganado Martín Barrios diviso una pequeña figura.

humana que parecía ser la de un niño vestido con una túnica blanca. Sorprendido por tan extraño hallazgo, el pastor cogió la estatuilla y tomándolo por el patrón de los pastores San Lucas, se lo llevo a suchoza distante a 5 km. Del actual pueblo de Cachuy.
Al llegar a su choza, Barrios contó de lo sucedido a su esposa y colocó a la imagen en un improvisado altar. A los pocos días, el pastor noto con sorpresa que la imagen había desaparecido misteriosamente del lugar; paralelamente a la desaparición, el ganado del pastor volvían a extraviarse. Barios se echo a buscar al ganado perdido y lo ubicó por segunda vez en el mismo lugar donde anteriormente fue encontrado. Mayor fue su sorpresa al encontrar junto a las vacas a la imagen que había desaparecido de su choza.
El misterioso acto de desaparición aconteció muchas veces, optando luego Martín Barrios, por edificar una capillita junto a su morada al imaginar que su modestisima choza era inaparente para albergarlo; Con mucho fervor y devoción, Barrios y su familia le rendían culto con la seguridad que el santo patrón le dispensaría con el don de acrecentar su ganado. A pesar del solicito culto que le rendían, la imagen volvía a desaparecer; siendo encontrado por el pastor cada vez que desaparecía, en el mismo lugar donde le encontró por primera vez.
Por aquellos años, nuestro país vivía el esplendor y auge de la religión católica, el fervor religioso traspasaba frontera con la consolidación cultural virreinal, comenzando a apreciarse los frutos de la primera evangelización. Aparecieron entonces los nombres de Santo Toribio de Mogrovejo, San Francisco Solano, San Martín de Porres, Santa Rosa de Lima, El Señor de los Milagros y en Yauyos el señor de la Ascensión. Imagen que fue reconocida en el acto por el párroco del pueblo de Putinza, cuando Martín Barrios llevó a la imagen durante la víspera de la fiesta de San Lorenzo. Descartando lo que en un primer momento pensaba el pastor Martín Barrios al confundirlo con San Lucas. Eran probablemente fines del siglo XVI.
Al reconocer el sacerdote al Señor de la Ascensión, dispuso de inmediato se colocara a la imagen en un sitio preferencial del altar mayor del templo; dando la orden, de que nadie la moviese de allí. Al siguiente día, antes de la misa, el sacerdote echo de menos a la imagen y viendo que no estaba, lo busco dentro del templo sin resultados satisfactorios. Ante este suceso, el sacerdote y la gente del pueblo creyeron que Martín Barrios lo había sustraído. Las autoridades le conminaron al pastor a entregar la Imagen, sin embargo, Barrios relato al pueblo y autoridades de las desapareciones anteriores; Solicitando se le permita ir en su búsqueda.
Con el permiso concedido, el pastor Martín Barrios se traslado hasta el lugar de siempre encontrando nuevamente la imagen, optando por quedarse en el lugar a pasar la noche. Fue en esas circunstancias que el señor se le presenta en sueño al pastor indicándole que construya su templo en el lugar del hallazgo. Cuando Barrios despertó al siguiente día, encontró una pampa terraplenada con extensión suficiente para construir una capilla y población; las espinas, malezas y rocas del lugar habían desaparecido. Lleno de inefable gozo y sorprendido por lo ocurrido Barrios inicio la construcción del primer templo apoyado por los otros pastores de la zona.
Iniciándose así, el culto y fervor (que hasta ahora perdura) de una de las fiestas religiosa más importante del sur medio. Fiesta religiosa que congrega 40 días después de Semana Santa a cerca de 45 mil peregrinos de todo el país. Peregrinos que recorren en ascenso permanente 16 km. De un serpentiante e inaccesible camino de herradura, que se traduce en mas de 10 horas de una larga y agotadora caminata, soportando el intenso frío característico de las zonas andinas limeñas.

Inicio de la construcción de la nueva Iglesia de Zúñiga

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Zúñiga, es uno de los distritos que comprende la Provincia de Cañete en lo civil. En lo eclesiástico es parte de la Parroquia San Francisco de Asís de Pacarán cuyo párroco es el Reverendo P. Nilton Pachas Zavala.

Es un valle cálido, fértil alimentado por el río cañete, por eso se le llama “Valle del eterno sol radiante”, aquí se encuentra excelentes productores de vino, de pisco. La gente en su mayoría se dedica a la agricultura y otros al comercio.

Es un pueblo profundamente católico, prueba de ello son sus instituciones, asociaciones, la Legión de María, el movimiento de retiros Juan XXIII, etc. y sus innumerables fiestas religiosas y costumbristas durante el año; destacando la Semana Santa y la fiesta patronal de “Nuestra Señora de la Asunción” del 15 de Agosto. Y también lo era su grandiosa iglesia colonial:

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En la noche del 15 de agosto del 2007, cuándo se daba inicio a la procesión de la Patrona, a causa del terremoto la Iglesia quedó en escombros, muchos contemplaron, vivieron y ahora lo recuerdan con gratitud el gran milagro por medio de la Virgen de que no hubiera desgracias humanas.

 

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Los fieles preocupados por la recuperación de esta valiosa reliquia unidos al párroco y al comité – pro templo han venido y siguen realizando actividades.

En esta semana se ha dado inicio oficialmente a las obras:

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Con su oración y apoyo en un futuro próximo tendremos nuevamente la Iglesia

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AYUDANOS, LA IGLESIA DE ZUÑIGA TE NECESITA

 

 

 

Miercoles de Ceniza: inicio de la cuaresma

El miércoles de Ceniza es el principio de la Cuaresma; un día especialmente penitencial, en el que manifestamos nuestro deseo personal de conversión a Dios.

Al acercarnos a los templos a que nos impongan la ceniza, expresamos con humildad y sinceridad de corazón, que deseamos convertirnos y creer de verdad en el Evangelio.

El origen de la imposición de la ceniza pertenece a la estructura de la penitencia canónica. Empieza a ser obligatorio para toda la comunidad cristiana a partir del siglo X. La liturgia actual, conserva los elementos tradicionales: imposición de la ceniza y ayuno riguroso.

La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar dentro de la Misa, después de la homilía; aunque en circunstancias especiales, se puede hacer dentro de una celebración de la Palabra. Las fórmulas de imposición de la ceniza se inspiran en la Escritura: Génesis, 3, 19 y Marcos 1, 15.

La ceniza procede de los ramos bendecidos el Domingo de la Pasión del Señor, del año anterior, siguiendo una costumbre que se remonta al siglo XII. La fórmula de bendición hace relación a la condición pecadora de quienes la recibirán.

El simbolismo de la ceniza es el siguiente:

a) Condición débil y caduca del hombre, que camina hacia la muerte;

b) Situación pecadora del hombre;

c) Oración y súplica ardiente para que el Señor acuda en su ayuda;

d) Resurrección, ya que el hombre está destinado a participar en el triunfo de Cristo;

La ceniza es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que “Dios formó al hombre con polvo de la tierra” (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de “Adán”. Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: “hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho” (Gn 3,19).

Por extensión, pues, representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la creatura con respecto al Creador, según las palabras de Abrahán: “Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor” (Gn 18,27).

Esto nos lleva a todos a asumir una actitud de humildad (“humildad” viene de humus, “tierra”): “polvo y ceniza son los hombres” (Si 17,32), “todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo” (Qo 3,20), “todos expiran y al polvo retornan” (Sal 104,29). Por lo tanto, la ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Jb 42,6) es explícítamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.

La costumbre actual de que todos los fieles reciban en su frente o en su cabeza el signo de la ceniza al comienzo de la Cuaresma no es muy antiguo.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los “penitentes”, o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.

En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.

En la última reforma litúrgica se ha reorganizado el rito de la imposición de la ceniza de un modo más expresivo y pedagógico. Ya no se realiza al principio de la celebración o independientemente de ella, sino después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita ese día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

Además, se puede hacer la imposición de las cenizas fuera de la Eucaristía -en las comunidades que no tienen sacerdote-, pero siempre en el contexto de la escucha de la Palabra

Llaman a la puerta

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Un artista había pintado un bonito cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso y reconocido pintor.  Llegado el momento, se quitó la tela que tapaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.

Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si le respondía alguien desde dentro de la casa. 

Todos admiraron aquella preciosa obra de arte. Uno de los asistentes, una persona muy observadora y curiosa, encontró un defecto un deun en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al autor:   “¡La puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?“ El pintor le respondió:

         “Te has dado cuenta del detalle, y es cierto que la puerta no tiene cerradura. Esto es así porque esta puerta representa el corazón del hombre y el corazón del hombre sólo se puede abrir desde dentro…”

Esta pequeña historia me hizo reflexionar. Realmente si no abrimos desde dentro la puerta de nuestro corazón Dios no puede entrar en nuestra casa, y como Dios respeta totalmente nuestra libertad, nunca forzará la puerta, sólo se limitará a llamar suave e insistentemente. Y si no abrimos será porque estamos inmersos en el jaleo del mundo que no nos deja oir la llamada, o conscientemente no nos atrevemos a abrir la puerta por miedo.

 ¿Con quién nos identificaremos cada uno? Con el que no oye la llamada, con el que no quiere abrir o con el que abre la puerta alegremente para que pase Jesús… Esa es nuestra elección…

Tupe: un pueblo de fe

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El 02 de febrero en el Distrito de Tupe, se celebra la fiesta en honor a la Virgen de la Candelaria, he tenido la suerte por segundo año de acompañarlos y celebrarles la SANTA MISA. 

Entre otras cosas lo que caracteriza a este publo de los andes es su lengua: el jaqaru o Kauky, cuyos orígenes se remontan a los primeros siglos de nuestra era.

Otro elemento peculiar es la vestimenta de las mujeres y niñas: tunicas de tela roja, estilo escocés; faja roja en la cintura, con iconos de andenería y figuras geométricas; pañuelos color granate que les cubre la cabeza y un manto oscuro y grueso que las protege del frío. Pero lo que más resalta en su vestir son los accesorios que usan las mujeres mayores. En el pecho cuelgan los “topos”, discos enormes de plata labrada en nueve décimas; llamativos aretes que adornan su rostro, dándoles un aire de elegancia. 

Ubicado a 2830 msnm, clima cálido por el día y frío por la noche, es un pueblo esencialmente ganadero, la abundancia de pastos garantiza la crianza y producción de queso. Sus tierras frías son poco aprovechadas. La agricultura es prácticamente de subsistencia, con una producción esencial de papas, maíz y ocas, alimentación básica de los tupinos.
Los hogares son sencillos. El aspecto gris de las piedras, material con que son construidos, crean una sensación de melancolía frialdad. Los techos son de paja y de calaminas.

Picamaran: “Un lugar para Dios”

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 Estas fotos son del pueblo de Picamaran, anexo del Distrito de Allauca (Yauyos).

Con la ayuda de Dios y de algunas personas generosas se está construyendo un lugar de oración. “LA IGLESIA”.

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Las personas viven gracias a la  generosidad de la naturaleza. La agricultura y la ganaderia son los unicos medios de sustento.

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 El agua como todo los lugares es sumamente necesario.

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Picamaran queda a 30 minutos de Zúñiga – Pacaran.